Ni tanto ni tan calvo.
El sastre engaña al parroquiano, y bien vestido el parroquiano, a la mitad del género humano.
En burlas ni en veras, con tu señor no partas peras; darte ha las duras y comerse ha las maduras.
El camino del cielo es empinado, y el del infierno llano.
Cortesía de boca, gana mucho a poca costa.
No lo hurta, lo hereda.
Una buena palabra alegra, una mala hiere.
Cerca del rey, cerca del cadalso.
Pierde enseguida el que desespera por ganar
El triunfo de los crueles es breve
Según San Andrés, el que tiene cara de tonto, lo es.
Favores recordados, ¡ya están saldados!.
Al mal hecho, ruego y pecho.
Zamarra y chaquetón, iguales son.
Las obras de caridad dicen quien es hombre de bondad.
Buey viejo mal tira, pero bien guía.
A las suegras, oírles la misa y sacarles el cuerpo.
Hombre hablador, poco cumplidor.
A quien no teme la muerte, nada le es fuerte.
Dame consejos sanos y dinero para ejecutarlos.
Las flores son para los muertos.
No es amigo ni es sincero, aquel que nos pela el cuero.
Ni arroz pasado, ni guiso ahumado.
Quien da el consejo, da el tostón.
Obra acabada, maestro al pozo.
Capón de ocho meses, para mesa de reyes.
La campana te saluda al nacer, y te acompaña al cementerio
El juego y la muerte, en no distinguir categorías se parecen.
Por San Martín siembra el ruin.
La cana engaña, el diente miente pero arrastrar los pies eso si que es vejez.
La que no anda precavida, al fin tiene su caída.
No se tiene el alma de una amigo sin dar el alma
Lo que es duro de ganar, es difícil de gastar.
A la mesa, de los primeros; al trabajo, de los postreros.
Alegría y desgracia no son eternas
El zorro pierde el pelo, pero no las mañas.
El que con muchos se casa, a todos enfada.
Lo fino y bonito, es siempre chiquito.
Serio como perro en bote.
Fraile que pide por Dios, pide para dos.
Hasta la muerte, todo es vida.
El que por su gusto es buey hasta la coyunda lame.
El mal que se vaya y el bien se nos venga.
Caballo manso, tira a malo; mujer coqueta tira a puta; hombre bueno tira a pendejo.
Quien aprisa sube, aprisa se hunde.
Camaron que se duerme se lo lleva la corriente.
Págase el señor del chisme, más no de quien lo dice.
Ira de hermanos, ira de diablos.
La zamarra mala, adentro la lana, y la buena, carnaza afuera.
Un tonto engaña a cientos si le dan lugar y tiempo.