Barco viejo, mal navega.
Poca carne y mucha pluma, nada en suma.
Quien carece de talento, echa siempre el mismo cuento.
La muerte todo lo ataja.
Cómo será la laguna, que el chancho la cruza al trote.
La manzana podrida pierde a su compañía.
Miércoles de ceniza, que triste vienes, con 46 días que traes de viernes.
Con un consejo y un duro, sale el hombre del apuro.
Canario triste, no come alpiste.
Ocurre en las mejores familias.
A quien dan y no toma, dicha es que le sobra.
Mal de locura, solo la muerte cura.
El mundo es un mercado, o serás ladrón o serás robado.
Quien por malos caminos anda, malos abrojos halla.
Abeja muerta, ni miel, ni cera.
El que mucho duerme poco aprende.
Pulgas tiene la viuda, busque quien se las sacuda.
Alza en blando, bina en duro y no verás a tu suegro sañudo.
El viejo que se cura, cien años dura.
Dios es omnipotente y el dinero su teniente.
Joven ventanera, mala mujer casadera.
Dios da mocos al que no tiene pañuelo.
Hay que engordar al cochino, para sacar buen tocino.
Baile que en burla empieza, acaba en boda.
El dinero del juego muchos lo tienen, pero pocos lo retienen.
El que ama a una casada, puede morir de cornada.
La alegría rejuvenece, la tristeza envejece.
A mocedad sin vicio y de buena pasada, larga vejez y descansada.
Quien de lejanas tierras vuelve, mucho cuenta y mucho miente.
Dádiva de lo mal ganado, no la recibe Dios con agrado.
Trocar un real por otro no acrecienta dinero.
El mundo está vuelto al revés
Un hombre puede valer cientos y cientos pueden no valer un hombre.
El que va a hacer mal, ya va herido, dice el refrán.
El que más hace, es el que menos merece.
Adorar al sol que nace, todo el mundo lo hace; al sol que muere, nadie lo quiere.
Los cántaros que más suenan son aquellos que están vacíos.
El que da grandes cosas quiere a cambio grandes cosas
Amigo del buen tiempo mudase con el viento.
La culpa no la tiene el chancho, sino quién le da el afrecho.
La muerte y el amor, enamorados son.
Caceta y pesqueta, mala chaqueta.
Jugar limpio, bueno para la conciencia y malo para el bolsillo.
La que no tiene suegra ni cuñada, esa es bien casada.
Se queja más que la llorona.
Más te sacará del apuro un real tuyo que un duro del vecino.
Borregos al anochecer, charcos al amanecer.
No es bello lo que cuesta mucho, pero cuesta mucho aquello que es bello
Tiempo malgastado nunca recobrado.
Uno esquila ovejas, otro, cerdos