Por San Martín, siembra el ruin, y la vieja que lo decía ya sembrado lo tenía.
No hay más sordo, que quien no quiere oir.
Favores: quien menos los merece, menos lo agradece.
Hacienda de pluma, poco dura.
El que anda con un cojo, si al año no cojea, renquea.
Quien guarda su puridad, excusa mucho mal.
Quien del alacran esta picado, de la sombra se espanta.
No hay mayor pena que perder a una mujer buena.
Se sabe donde se nace, pero no dónde se muere.
Donde hay celos hay amor, donde hay viejos hay dolor.
Acuérdate, suegra, que fuiste nuera.
El que se acuesta con niños, se levanta meado.
Quien debajo de árbol se guarece, dos veces se moja.
Si encuentras una gran deuda contra un pobre, divídela en tres partes: perdona dos y mantén una.
Del empréstito, a veces, o ganarás amigo, o le pierdes.
El guayabo más le asienta, a aquel que paga la cuenta.
El que canta, sus males espanta.
El que a feo ama, bonito lo ve.
A barbas honradas, honras colmadas.
Cada mochuelo a su olivo y cada puta a su rincón.
La ciencia hace soberbios, la fortuna, necios.
Lo que se come desaparece, lo que se da con el corazón nos es devuelto aumentado
Ahogado el niño tapan el pozo.
Árbol que fruto no da, solo es bueno para el llorar.
Muerte, no te me Achégate, que estoy temblando de miedo.
En dinero o en querer, mejor que mañana ayer.
Donde entra el mucho vino, sale el tino.
Quien tiene dineros, compra panderos.
Deudas tengamos, pero amigos seamos.
Mal es acabarse el bien.
A la mal casada, déla Dios placer, que la bien casada no lo ha menester.
Reniego de grillos, aunque sean de oro fino.
Quién retozó de soltera, no diga nada de la ajena.
Por San Justo y Pastor, entran las mozas en amor y las viejas en dolor.
Albañil chapucero tapa en falso el agujero.
El fanfarrón mata a un león ausente, pero se asusta de un ratón presente.
Ni al caballo corredor, ni al hombre rifador dura mucho el honor.
El hombre sabio es aquel que busca instruirse con todos los hombres; el hombre fuerte, aquel que sabe quebrar sus deseos; el hombre rico, aquel que se contenta con su suerte, y el hombre honrado, aquel que honra a los demás.
Tumbando y capado.
Es tan chaparro que cuando se sienta en el suelo, le cuelgan los pies.
Cuando un tonto coge una linde, la linde se acaba pero el tonto sigue.
Donde mores no enamores.
La dignidad no ha perdido, quien tiene un solo marido.
A caballo nuevo jinete viejo.
Hombre sin vicio ninguno, escondido tendrá alguno.
Gorrino que en la mesa chilla, ya está oliendo a morcillas.
Casado, pero no capado.
Echa un cacho de honradez al puchero, y verás qué caldo sale.
Los tejados viejos necesitan muchas reparaciones
El que sabe sabe y el que no es jefe