El casado en su casa, y el muerto en la mortaja.
Buen moro, o mierda u oro.
El que apurado vive, apurado muere.
La magnificencia prestada, es miseria.
Ni boda sin canto, ni mortuorio sin llanto.
Quien murmura del ausente, a un muerto teme.
Habiendo fiesta y velorio regado, no hay novia fea ni muerto malo.
Idos y muertos, olvidados presto.
Al pobre no hay bien que no le falte ni mal que no le sobre.
Dios mío: ¡quítame lo pobre!, que lo feo se me quita con dinero.
Pobre no es aquel que tiene poco, sino aquel que teniéndolo todo, quiere aún más.
El corazón triste, riendo muere y llorando vive.
Al haragán y al pobre, todo le cuesta el doble.
Más bien duerme el deudor que su acreedor.
Ave de pico, no hace al amo rico.
Más vale dejar en muerte a un pillo un duro, que pedir en vida una peseta a un hombre de bien.
Las deudas desaparecen tras la muerte del acreedor.
Donde lloran esta el muerto.
El casa del muerto cada uno llora su duelo.
A chico caudal, mala ganancia.
La miseria pronto alcanza, a quien despacito avanza.
Dios nos dé lo necesario, que ser rico es un calvario.
El vivo se embriaga; y el pendejo paga.
Ausentes y fallecidos, ni éstos bien amados, ni aquellos bien venidos.
Más pobre estoy que puta en cuaresma.
En la tierra del ciego, el tuerto es rey.
Cuando vivía, ¡que ya se muera!; cuando murió, ¡qué bueno era!.
Sirve a señor noble, aunque sea pobre.
Ricos, pobres, flacos, gordos, todos mordemos el polvo.
Ni el prometer empobrece, ni el dar enriquece.
No es más rico el que más tiene sino el que menos necesita.
La barriga llena da poca pena.
Muerto el hombre más celebrado, a los diez días, olvidado.
A cuenta del tío rico trabajaba Perico.
Chapucea el chapucero, mala obra por buen dinero.
Poco dura la alegría en la casa del pobre.
El fatuo y el ignorante, se denuncian al instante.
Hijo de viuda, o mal criado, o mal acostumbrado.
El ruin muere en su tierra; el hazañoso lejos de ella.
A heredad vieja, heredero nuevo.
El dinero del mezquino anda dos veces el camino.
El que de joven no es acucioso, llegado a viejo en vano se lamentará.
Con un mucho y dos poquitos se hacen los hombres ricos.
El que presume de honrado, presume de desgraciado.
El que bien vive, harto letrado es.
No hay corazón tan triste como una bolsa sin dinero.
Como mi padre es rico, no quiero cerrar el pico.
La pobreza hace ladrones y el amor poetas.
Hijo de padre pudiente, aunque no sea honrado es valiente.
Los yerros del médico encubre la tierra; los del rico la hacienda.