Amigo que quiere mi capa es ladrón de solapa.
Por casa del mal vecino se meten el hambre y el frío.
El beber es el placer, y el pagar es el pesar.
Debo, no niego; pago, no tengo.
La muerte todas las medidas vierte.
De una gota de un tintero ¡cuánto malo y cuánto bueno!.
Malo es el zamarro de espulgar, y el viejo de castigar.
Quien no estudia cuando es joven, lamentara cuando sea viejo el tiempo perdido.
Cada cual se cuelga lo que mata.
Esposa mojada, esposa afortunada
Quien te adula, te traiciona.
No hay mejor espejo que el amigo viejo.
Hembra cobarde se casa mal y tarde.
Con hombre egoísta, ni de trato ni de vista.
Arandino, borracho fino.
El rosario en el cuello, y el diablo en el cuerpo.
A quien le roba al ladrón, le concede Dios perdón.
Encomienda sin renta, a su dueño no sustenta.
Ni con toda hambre al arca, ni con toda sed al cántaro.
A la vejez se acorta el dormir y se alarga el gruñir.
Quien administra tus bienes, por suyos los tiene.
A lo hecho, pecho.
Junto a la puta y su garzón, no junto al ladrón.
Una vez que la vieja quiso comer carnero, habían ahorcado al carnicero.
Solo se consume el que no ama, pero quien ama da hasta los huesos a los demás
El que fía, salió a cobrar.
El que a pueblo ajeno va a casar, o va engañado o va a engañar.
El que vale para trasnochar no vale para madrugar.
Hacienda de muchos, los lobos se la comen.
Odia el pecado y compadece al pecador.
La agonía es larga pero la muerte es segura.
El amor y el dinero no pueden estar ocultos.
Amigos que no dan y vecinos que no prestan, quedar mal poco cuesta.
De esperanzas vive el hombre, pero muere de desilusiones.
Cuernos que no ves, corazón que no siente.
La mala paga , aunque sea en paja.
La más ruin cabra, revuelve la manada.
Dios perdona a quien su culpa llora.
Partidarios: gente amiga de llenar bolsa y barriga.
A los buenos, Dios se los lleva; y a los malos aquí se quedan.
Quien lejos va a casar o va engañado, o va a engañar.
Los refranes y los dichos viejos son solo para pendejos.
Más ordinario que un sicario en un burro.
El que a dos amos atiende, a uno le queda mal.
El avariento nunca está contento.
Cuando la desventura llama a la puerta se descubre que los amigos se han dormido
A llorar al cuartito.
No da un tajo ni en defensa propia.
El que hoy te compra con su adulación mañana te venderá con su traición.
Casarse bajo el palo de la escoba