Es demasiado necio para ser loco.
Al segar ser bien pagado, dice al estercolador, su sembrado.
Las tumbas se abren a cada instante y se cierran para siempre.
Ni ausente sin culpa ni presente sin disculpa.
Deja lo afanado y toma lo descansado.
El que monta un negocio y no es pesetero, pronto pierde su dinero.
Ni hombre chiquitillo, ni casa de escaloncillo.
Capa de pecadores es la noche, señores.
Vieja que baila, mucho polvo levanta.
Rubias y morenas, sacan a un hombre de penas.
Ingenuo y muy majadero, quien da la llave al ratero.
El enemigo del padre no es amigo del hijo
La hermandad hace al masón, y el presupuesto al "mamón".
El ocioso vale para la plaza pero no para el trabajo.
Abre la puerta a la pereza y entraren tu casa la pobreza.
Guerra avisada no mata soldado, y si lo mata, es por descuidado.
El que a hierro mata, no muere a monterazos.
Barbero, o loco o parlero.
Para muerte repentina, mezclar trago y gasolina.
El amigo ausente, como si fuese presente. Has de estimarlo y tenerlo en memoria.
Al hijo del herrero, de balde le machacan el hierro.
Durar menos que el cantar de un vizcaíno
A espaldas vueltas, memorias muertas.
Juicio contra hecho hace lo tuerto derecho.
Un tonto tiene que ser vanidoso para ser suficientemente tonto.
Hombre estudioso, vale por cien perezosos.
Juez que dudando condena, merece pena.
El necio se divierte con su mala conducta, pero el sabio se recrea con la sabiduría.
El que antes de su muerte ha plantado un árbol, no ha vivido inútilmente.
Todo lo prieto no es morcilla.
A confesión de parte relevo de prueba.
Cuando el hambre es de calor, el pan viejo es fresco.
Quien duerme no coge liebre.
Seguro va al juicio, el que tiene el padre alcalde.
El pan comido, hace al que lo da amigo.
Llagas viejas, tarde sanan.
Vivimos entre dos nadas: nada al nacer y nada al morir.
Lo nuevo guarda lo viejo.
La suerte está echada.
Con ladrones y gatos, pocos tratos.
De la esperanza vive el cautivo.
Más sabe el loco en su casa que el cuerdo en la ajena.
De lo propio, se da un puñado; de lo ajeno, llena el saco.
Oficio de albardero, mete paja y saca dinero.
El que se ríe a solas de su maldad se acuerda.
Cara sin dientes, hace a los muertos vivientes.
Dinero que el naipe ha traído, hoy venido y mañana ido.
Uno tiene la fama, y otro lava la lana.
Pendejo que al cielo va, lo joden también allá.
A cada necio agrada su porrada.