Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
El que llama a un abogado es que ha matado o mucho ha robado.
Casa de muchos, casa de sucios.
El dinero ayuda a sopotar la pobreza.
Al que muere en el barco, le reclama el charco.
Para los muertos y los ausentes no hay amigos
Lo que en la bonita es gracia, en la fea es desgracia.
El que sabe guardar un secreto es porque está muerto.
El buen hombre vale más que las grandes riquezas.
El muerto delante y la griteria atrás.
El viejo tiene la muerte ante sus ojos, el joven a su espalda.
De desagradecidos está el infierno henchido.
Cuando los calvos mueren, la nostalgia los convierte en cabezas rizadas.
Quitáronle a la tuerta, y diéronlo a la ciega.
El sueño es alimento de los pobres.
Del harto al ayuno, no hay duelo ninguno.
Quien guarda bien su dinero, no peca por cicatero.
En la tierra de los ciegos, se disputaban la corona un bizco y un tuerto.
Más vale un buen morir que un mal vivir.
A dineros dados, brazos quebrados.
Buscando un amigo mi vida pasé; me muero de viejo y no lo encontré.
En casa pobre, pocos cuentos.
El comedido sale jodido.
Ya me morí, y quien me lloró vi.
Uno madrugó y veinte duros encontró, pero más madrugó el que los perdió.
La envidia es en el ruin lo que en el hierro el orín.
De vaca vieja, novilla brava.
Casa vieja todo es goteras.
De quien se ausentó, hacemos cuenta de que se murió.
Quien muere, ni cobra, ni paga, ni debe.
El que pierde y dice que no lo siente, es un puto, ladrón, cornudo y miente.
Cenas, soles y Madalenas, tienen las sepulturas llenas.
Con dinero, aunque borrico, ¡qué buena persona el chico!.
Clérigos y cuervos, huélganse con los muertos.
Los hijos del oidor que murió están más muertos que el oidor.
Alegrías secretas, candela muerta.
De copiosas cenas están muchas sepulturas llenas; pero de no cenar, muchas más.
Fuerte desdicha es, no aprovecharse de la dicha.
Quien langosta y caviar quiera, que afloje la billetera.
El dinero atraviesa el hogar del pobre igual que sopla el viento a través de una cabaña en ruinas.
La fortuna mal ganada, no luce ni dura nada.
Muerte deseada, vida prolongada.
Por charlatán y pedante, se destaca el ignorante.
Casa cerrada, casa arruinada.
Es una pena ser viejo, pero no lo es todo el que quiere.
El que da dinero manda y el que no de pendejo anda.
Hombre dormido, ni del todo muerto ni del todo vivo.
De jugador a cornudo, el canto de un duro.
Al que por su gusto muere, la muerte le sabe a gloria.
El hambre mató a pocos; la hartura a muchos.