Cerca está de saber vencer quien bien sabe pelear.
El loco no fue el culpable, sino quien le diera el sable.
El habar de Cabra se secó lloviendo.
Bofetón amagado, nunca bien dado.
Recién muerto, hasta el peor, tiene del santo el olor.
El que con su barriga se enoja, la tripa le queda floja.
Del necio, a veces, buen consejo.
El valiente vive hasta que el cobarde quiere.
Hijo de gato caza ratón; hijo de pillo sale bribón.
Quien en vida echa maldiciones, en la muerte no reza oraciones.
El que de joven corre, de viejo trota.
A la ruin oveja la lana le pesa, y al ruin pastor el cayado y el zurrón.
La muerte no suele avisar, cuando menos lo piensas, ahí está.
El hombre sin honra, más hiede que un muerto.
Hombre prevenido vale por dos.
Por Santa Catalina mata la cochina, por San Andrés, mata tu res; y si no tienes qué matar, mata a tu mujer.
Cuando en invierno vieres tronar, vende los bueyes y échalo en pan.
El que chatico nació, no puede ser narigón.
A año tuerto, labrar un huerto.
El hombre más listo enloquece al amar; la mujer más tonta se vuelve lista cuando ama
Cría buena fama y échate a dormir; críala mala y échate a morir.
El que ama a una casada, puede morir de cornada.
Tira el buey, tira la vaca; más puede el buey que la vaca.
Pendejo que al cielo va, lo joden también allá.
Más alta que un pino y más tonta que un gorrino.
Bueno por un huevo y ruin por dos, aléjemelo Dios.
Es mejor callar que con tontos hablar.
Bien la muerte aguarda, quien vive como Dios manda.
Más ordinario que un cementerio con columpios.
Al mal torero, hasta los cuernos le molestan.
Callando el necio, se hace discreto.
Más vale una cabra que da leche que una vaca estéril.
El viejo que se cura, cien años dura.
Cabra que tira al monte, no hay cabrero que la guarde.
Cuando el abad lame el cuchillo, malo para el monaguillo.
Palos por que bogas, palos por que no bogas.
La campana te saluda al nacer, y te acompaña al cementerio
El hombre débil se ahoga en un vaso de agua
Dos testigos matan a un hombre.
La mujer en soledad piensa solo en la maldad.
A abril alabo, si no vuelve el rabo.
El primer grado de locura es creerse cuerdo, y el segundo proclamarlo.
Oír al gallo cantar y no saber en que muladar.
La confianza mata al hombre.
Ni el más rico ni el más fuerte, se han librado de la muerte.
Alquimista certero, del hierro pensó hacer oro e hizo del oro hierro.
Más vale callar que con borrico hablar.
Camaron que se duerme se lo lleva la corriente.
La polla que se acurruca, el gallo se la manduca.
Quien teme la muerte no goza la vida.