Al hombre listo y tunante, no hay quien le eche el pie delante.
Uno madrugó y veinte duros encontró, pero más madrugó el que los perdió.
La miel no se inventó para la boca del burro.
Más cagado que palo de gallinero.
No hay que pensar que porque los sapos brincan son de hule.
Dar caramelo.
A hurón cansado, madriguera nueva.
Lo que hoy somos descansa en lo que ayer pensamos, y nuestros actuales pensamientos forjan nuestra vida futura.
El trabajo del pensamiento se parece a la perforación de un pozo: el agua es turbia al principio, más luego se clarifica.
Del hombre bruto, no sale ningún fruto.
O en la oreja, o en el rabo, la mula parece al asno.
Hasta una hormiga que pierde, duerme.
¡Qué lindo don Diego, si no fuera muerto!.
Cacera y pesquera, a la vejez piojera.
Más ordinario que un sicario en un burro.
Si quieres ver a tu marido morir, dale berros en abril.
A borregos recién esquilados, no les mande Dios viento helado.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
Más vale una mala boda que un buen entierro.
Hombre anciano, juicio sano.
Garrapata en lana, si no muere hoy morirá mañana.
El muerto es del mar cuando la tierra lejos está.
Según el sapo es la pedrada.
A mocedad viciosa, vejez penosa.
Cien ratones a un gato, le dan un mal rato Cien refranes, cien verdades.
Fumador empedernido, hombre carcomido.
Un abuelo es como un caballo salvaje que ha sido entrenado por su hijo para que lo cabalgue su nieto.
Las penas no matan, pero rematan.
Piensa con menos emociones y vivirás largos días.
La muerte regalos no prende.
Sé arrojado, pero no demasiado.
Más vale enemigo cuerdo que amigo loco.
A fuerza de martillar, el herrador deja de herrar.
Si el chivo no le mama, ganancia para la cabra.
Del ahogado, el sombrero.
Fiado has, tu pagarás.
Quien de joven come sardinas, de viejo caga las espinas.
Deberás fondear pensando que has de levar.
El árbol con demasiadas hojas no da siempre frutos sabrosos.
Amores nuevos olvidan los viejos.
Presto se va el cordero como el carnero.
Al perro que come brasas ni que le quemen el chipo.
Siempre habla un cojo cuando hay que correr.
La zorra vieja en el lazo se mea.
No solo de pan vive el hombre.
Ni cenamos ni se muere padre.
Quien habla por refranes es un saco de verdades.
Por el delito del herrero, mataron al carpintero.
Los amantes de Teruel, tonta ella y tonto él.
Oveja que bala, bocado que pierde.