Quien bien te hará, o se te irá o se te morirá.
Vive cantando, muere llorando.
Ausentarse y morirse, todo es irse.
El viejo por no poder y el mozo por no saber, dejan las cosas perder.
Las penas no matan de un hachazo, sino poco a poco van matando.
Calentar el horno para que cueza otro, es de hombre bobo.
En mente obtusa, la letra, ni a punta de palo penetra.
Serio como perro en bote.
Cobre gana cobre, que no huesos de hombre.
De casi no muere nadie.
Aramos, dijo la mosca, y estaba en el cuerno del buey.
Para quien roba un reino, la gloria; para quien roba un burro, la horca.
Cuando el necio es acordado, el mercado ya ha pasado.
Quien la inmortalidad logró, hace tiempos que se murió.
Ni ruin hidalgo, ni ruin galgo, ni ruin letrado.
Está mal pelado el chancho.
La mitad de nuestras equivocaciones nacen de que cuando debemos pensar, sentimos, y cuando debemos sentir, pensamos.
De un cólico de acelgas nunca murió rey ni reina.
El perro de buena raza hasta la muerte caza.
Únicamente los peces muertos nadan con la corriente.
Caerle como pedrada en ojo tuerto.
Más vale muerte callada que desventura publicada.
El cerdo no sueña con rosas, sino con bellotas.
Cambiar de opinión es de sabios.
Olla quebrada, olla comprada.
Hasta que no muera el arriero, no se sabe de quién es la recua.
Calvo, y no de tiña, tuerto, y no de nube, mala costumbre.
De hombres es errar y de bestias porfiar.
Buena fama merece quien por su patria muere.
Idos y muertos, olvidados presto.
Por San Martín deja el cerdo de gruñir.
Amor que del alma nace, al pie de la tumba muere.
Vivos y muertos, todos al "huerto".
Cabeza con seso pa'los preguntones que comen d'eso.
Buen hondero el que mete dos piedras por un mismo agujero.
El que con locura nace, con ella yace.
Echéme a dormir y espulgóme el perro, no la cabeza sino el esquero.
Hombre difamado, peor que ahorcado.
Quien mea claro y pee fuerte, enseña los huevos a la muerte.
El que carece de ideas, hace suyas las ajenas.
El mochuelo le dijo al gorrión, que tenía un cabezón.
A cada cerdo le llega su San Martín.
El que se fue a Tocopilla perdío su silla
El peje que olió el señuelo, ya no se traga el anzuelo.
El alcalde de mi pueblo, ¡qué burro tiene que ser!, para mandar en nosotros, que semos más burros que él.
Nadie se muere un minuto antes.
Amigo ambiguo vale por dos enemigos
El rocín a la crin, y el asno, al rabo.
Más vale ser cola de león que cabeza de ratón.
¡Mira que dicha, perder el asno y encontrar la cincha!.