Placer para los curas: abrir cada día la sepultura.
Voz que se escapa no vuelve y quizás tu ruina envuelve.
El que pide y no da, siempre algo tendrá.
Del cuerdo espero poco, y mucho del loco.
Este si que se llevo el santo y hasta las limosnas.
Donde hay confianza, da asco.
Donde no hubo dolor, no hay caridad ni amor.
De los nublados sale el sol y de las tormentas, la bonanza.
A las penas y al catarro, hay que darles con el jarro.
Pocos llevan al santo y muchos lo arrastran.
Los caracoles vacíos son lo que hacen más ruido. Así los hombres vanos y bullidores.
Demasiado pedo para la mula.
A buen bosque vas por leña.
¿Qué parió la burra?. Lo que la echó el asno.
Agua estancada, agua envenenada.
El viejo y el horno por la boca se enciende.
A quien presta nada le resta.
Malo es quien es bueno por interés.
Cerdo que no madruga, no come caca caliente.
Hay dos cosas, oh discípulo, que conviene evitar: Una vida de placeres; eso es bajo y vano. Una vida de mortificaciones; eso es inútil y vano.
La riqueza del rico es su baluarte; la pobreza del pobre es su ruina.
Rucio rodado, antes muerto que cansado.
A su costa aprende el necio, y a costa del necio el cuerdo.
El hombre rico se cree sabio, pero el pobre inteligente le hará el examen.
Bromeando, bromeando, amargas verdades se van soltando.
Paciencia piojo que la noche es larga.
Da a los ricos lo suyo, a los pobres lo tuyo.
Boca seca hace bolsa llena.
No desesperes: de las nubes más negras cae un agua que es limpia y fecunda.
La ociosidad enseña muchas maldades.
Para el tiempo que me queda en el convento, me cago dentro.
Cuando se está hundiendo el barco salen todas las ratas.
La pasión y el odio son hijos de bebidas que embiagan.
El conejo y el ruin, donde nace quiere morir.
Más vale buen viento que fuerza de remos.
Hacienda de muchos, los lobos se la comen.
No todos los que tienen un gran cuchillo son verdugos
La desesperación convierte a un hombre infeliz en un hombre débil
Una belleza sin gracia es un anzuelo sin cebo
Los errores son grandes cuando el afecto es pequeño
A cada uno le parece pesada su propia cruz.
A falta de corazón, buenas las piernas son.
Si hay miseria, que no se note
Amistad de boquilla, no vale una cerilla.
El asno solo en la muerte halla descanso.
Buen pedidor, mal dador.
Padre menguado quien de unos hijos hace hijos y de otros entenados.
En el cielo tiene más poder un niño que siete sacerdotes.
Gran riqueza cien quebraderos de cabeza.
Cuando el daño está hecho todos saben aconsejarte