El ladrón en la horca y el santo en el altar para bien estar.
A preguiça se deu bem.
Dios castiga sin dar palos, a los buenos y a los malos.
Tantos enemigos tenemos como criados habemos.
Paciencia, cachaza y mala intención.
Hacer mal está mal, hacer bien no conviene
A quien a buen culo se arrima, buenas hostias le propinan.
Sé arrojado, pero no demasiado.
El hombre propone, Dios dispone y el diablo descompone.
Pendejo que al cielo va, lo joden también allá.
Santo que mea, maldito sea.
Lo que es bueno o malo no es la acción sino la intención.
La ambición y la venganza siempre están hambrientas.
Yo como tu y tu como yo, el diablo nos junto.
De cintura para arriba todos santos, y de cintura para abajo todos diablos.
Lo mal ganado, ello y su dueño se lo lleva el Diablo.
A la gente alegre el cielo la ayuda
Casa convidada, pobre y denostada.
Sabe tanto, que sabe a mierda.
Pobre atestado saca mendrugo.
La amistad es de antimonio, solo la solda el demonio.
De ese infierno no salen chispas.
A puerta cerrada el diablo se vuelve.
El malo siempre piensa engaño.
Hasta el diablo era bonito cuando entró en quintas.
Harto es bobo quien se mete en la boca del lobo.
Dineros y amores, diablos y locura, mal se disimulan.
El diablo es puerco.
A los que Dios ayunta, el diablo no los separa.
El futuro de los justos es halagüeño; la esperanza de los malvados se desvanece.
El regalo del mal hombre no trae consigo nada bueno.
Dios lo da y el diablo lo guisará.
A la sombra de los buenos, viven los malos.
Amigo ambiguo vale por dos enemigos
Al hombre ocupado le tienta un solo diablo; al ocioso una legión.
Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo.
Maldición de puta vieja no va al cielo.
Mal acaba quien mal anda.
Tanto quiso el demonio a sus hijos, que les sacó los ojos.
A gente villana, pocas palabras y ésas, claras.
A gran pecado, gran misericordia.
Cuando el corsario promete misas y cera, con mal anda la galera.
La mujer y el Diablo siempre tienen que hacer algo.
Mejor el demonio que te hace progresar, que el ángel que te amenaza.
Odia el pecado y compadece al pecador.
A los buenos, Dios se los lleva; y a los malos aquí se quedan.
El pecado te acusa.
Un hombre ocioso es compañero de juegos del diablo.
Buena es la justicia si no la doblara la malicia.
Juntos por el mundo van el bien y el mal.