Quedarse sin el chivo y sin el mecate.
Saber callar es una prueba de sabiduría que buscan pocos hombres.
Estrenar casas y domar potros, otros.
Todos los santos tienen octava.
La más fiel memoria, no siempre es historia.
Irse con la soga entre los cachos.
No se puede estar en la procesión y repicando.
Bocado de pan, rajilla de queso y a la bota un beso, hasta la cena te tendrán en peso.
Casadita y con hijos te quisiera ver, que doncella y hermosa cualquiera lo es.
Carta echada, no puede ser retirada.
Sirve a señor noble, aunque sea pobre.
Si tu vecina te alaba y felicita es que para algo te necesita.
Buitres y milanos, primos hermanos.
Que chulo tu chucho colocho
Cada uno tiene su alguacil.
Cada poema un silbido, como los que el viejo aquel de mi bloque, lanzaba cada mañana en cuanto ponía un pie en la calle, por si el perro que había perdido hacía veinte años, andaba por los alrededores.
Quien tiene poco que ponerse, rápido está engalanado.
Si quieres saber quien es Periquillo, dale un destinillo.
Lo prestado está a la vera de lo dado.
Tarde, o temprano, todo lo sabe fulano.
Cabellos y virgos, muchos hay postizos.
Los hijos de los buenos, capa son de duelo.
En las cosas del corazón, no manda uno, mandan dos.
Morrocoy no sube palo ni que le pongan horqueta.
El dinero diario, es necesario.
No ser escaparate de nadie.
Los cascos salen a la botija.
A diente cogen la liebre.
¿Usted qué come que adivina?
Los pícaros creen que nada puede hacerse sin picardía.
Hijos crecidos, trabajos llovidos. Hijos casados, trabajos doblados.
Buena es la linde entre hermanos.
Al hombre le falta paciencia y a la mujer le sobra insistencia.
La diligencia nunca se quejo de la fortuna.
Quien tuvo, retuvo.
Llegar a la capada.
A buen año y malo, molinero u hortelano.
Dos compadres con una botella, dan la mejor sentencia.
El pescar con caña, requiere paciencia y maña.
A Dios, lo que es digno de Dios; y a la cama, la sobrecama.
Quien hace leña en ruin lugar, a cuestas la ha de sacar.
Ávila, santos y cantos.
Coma y beba con sus amigos pero no negocie con ellos.
Breve habla el que es prudente.
Hijos casados, trabajo doble.
Salud y fuerza en el canuto.
La envidia sigue a los vivos, y a los muertos el olvido.
Confianza, en Dios y en que sea gruesa la tabla.
Dicen que es bonito el cura, tal sea su ventura.
Lo que va viene.