Gallina que canta, de poner viene.
El que antes muere, antes lo entierran.
Lo que sea de la mar, todo es azar.
Amo bravo y mozo harón, a cada rato cuestión.
Juventud, calor y brío; vejez, tembladera y frío.
A la moza mala, la campana la llama, que a la buena, en casa la halla.
Da de comer a un hombre y te obedecerá.
Bebiendo con la bota, aunque bebas mucho, no se nota.
No juzgues a tu amigo sin haberte puesto antes en su lugar
Rectificar es de sabios.
Cada uno extienda la pata hasta donde llegue la sábana.
Negocio de enterrador, negocio asegurador.
Quien da lo suyo antes de la muerte, que le den con un mazo en la frente.
El amigo de un idiota es como aquel que se acuesta con una hoja de afeitar en la cama
En casa de mi vecino, cuando no hay para pan, hay para vino.
Quien tiene culo de mal asiento, no acaba ninguna y empieza ciento.
La viuda que se arrebola, por mi fe que no duerme sola.
En el buen tiempo, amistades ciento; mudada la fortuna, ni una.
Envidia me tengan y no me compadezcan.
Al santo que no me agrada, ni padre nuestro ni nada.
Colgar una cabeza de cordero y vender carne de perro.
Variante: Ver para creer, y no toda vez.
De pequeña centella se levanta el gran fuego.
Casamiento malo, presto es concertado.
A lo que se quiere bien, se castiga.
Caminar sobre seguro.
Le quedo como anillo al dedo.
A quien mal vive, su miedo le sigue.
Gallo fino no extraña gallinero.
Lobos de la misma camada.
Sufre callando lo que no puedes remediar hablando.
Quien no se rebaja a hablar con cualquiera es porque esta al fondo aunque no lo quiera.
Rascar y comer comienzo ha menester.
Añorar el pasado es correr tras el viento.
Los amigos, el aceite y el vino deben ser viejos
Favores: quien menos los merece, menos lo agradece.
Tesoro y pecado nunca están bien enterrados.
Pajar viejo, cuando se prende, malo es de apagar.
No dar pie con bola.
Hace buena cuenta quien con lo suyo se contenta.
Come el gato lo que no se halla a buen recaudo.
Haz lo que haces.
A fuerza de varón, espada de gorrión.
Hermoso cagar de ventana, el culo para la calle.
Alabar y callar para medrar.
Hacerse el sueco.
Durar menos que el cantar de un vizcaíno
Machete cuto, estáte en tu vaina que nada te pasará.
No esperes que otro haga por lo que a ti se te paga.
De casas y de potros que lo hagan otros.