Sumisiones anticipadas, pretensión parecen.
Buen hondero el que mete dos piedras por un mismo agujero.
Gusta lo ajeno, más por ajeno que por bueno.
Hablando la gente se entiende.
Modestia exagerada, modestia falsa.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
Nadie perdona que le hagan un favor.
A la fortuna, por los cuernos.
Quien dineros y pan tiene, consuegra con quien quiere.
Escarmentar en cabeza ajena es lección barata y buena.
Necesidad disimulada es necesidad doblada.
Cualquier sastre del campo, al del pueblo le hace un flu.
Mujer precavida vale por dos.
Los favores de familia, no se pagan en toda la vida.
De esa manera, mi abuela.
Las cosas se parecen a sus dueños.
Como soy gallego, ni pago ni niego.
Cuenta tu pena a quien sabe de ella.
Indio con puro, ladrón seguro.
Cada cual habla según como le fue en la feria.
Barba espesa, honra, barba rala, deshonra.
Los que duermen bajo las mismas sábanas aprenden a hablar con la misma boca
Juegos y risas, esas son mis misas; comidas y cenas son mis novenas.
En la hacienda o el hogar, mejor atajar que arrear.
Quien va a la bodega y no bebe, por beber se le cuenta.
Otros tiempos, otros modos.
A padre ahorrador, hijo gastador.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
El que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse.
A casa de tu tía, más no cada día.
Lo malo no está en el uso, sino en el abuso.
El temor modifica tu conducta.
Quien hace un cesto hace ciento, si le dan mimbres y tiempo.
Fraile cucarro, deja la misa y vase al jarro.
El que más madrugo, un talego se encontró.
Confesión obligada, no vale nada.
El que a los suyos se parece, honra merece.
Casa de muchos, casa de sucios.
Charlar y no hacer, cacarear la gallina y no poner.
A buen santo te encomiendas.
Por gustos o pareceres, no discutas ni te alteres.
Haz lo que creas que está bien.
Roban un cordero o dos, y dan los pies por amor a Dios.
Regla y compás, cuanto más, más.
El que primero se levanta primero se calza.
Al que a buen árbol se arrima, buena sombra le cae encima.
Quien sus bienes da en vida, merece que le den con una porra en la barriga.
Dar una en el clavo y ciento en la herradura.
A la boda del herrero, cada cual con su dineo.
Siempre friegan los platos los mentecatos.