Un hombre, una palabra; una mujer, una carretada.
A la mesa y a la cama, solo se llama una vez.
El que a los suyos menosprecia, a sí mismo se desprecia.
Si quieres aprender a orar, entra en la mar.
Bien te quiero y mal te hiero.
Lo que hace tu mano derecha que no lo sepa tu izquierda.
Con copete y sin copete, señora vos sois hermosa, más el copete es gran cosa.
El que no habla, no yerre.
Aunque mal pienses de cada uno, no digas mal de ninguno.
Culillo de mal asiento, no acaba cosa ninguna y emprende ciento.
Bebo poco, más quierolo bueno.
Vive cada día de tu vida como si fuera el último... un día acertarás.
Si culo veo, de culo me da deseo.
A mocedad viciosa, vejez penosa.
Las mocitas de este pueblo mean todas en corrillo, menos la hija del secretario, que mea en un canastillo.
No dejes que el ayer consuma demasiado tiempo del hoy
Con regla y compás, en tu casa vivirás; sin compás y sin regla, ni en tu casa ni fuera de ella.
El que no arriesga nada lo arriesga todo.
Buen podador, buen viñador.
Al saber lo llaman suerte.
Un barco pequeño debe mantenerse cerca de la orilla; los más grandes pueden aventurarse mar adentro.
Uno de los mayores placeres de la vida es hacer aquello que los demás dicen que no podemos hacer.
Te casaste, te entera.
Lo mejor del domingo, el sábado por la tarde.
Si quieres que te siga el perro dale pan
En la amistad no se mira la obra sino la voluntad.
La mejor lotería, es una buena economía.
No es lo mismo hablar con el torno que con las monjas.
Quien cede el paso ensancha el camino.
Cada loco con su tema.
De bien en mejor.
Antes de acabar, nadie se debe alabar.
Sana sana potito de rana si no sana altiro sanará mañana
Quédate quieto y el mundo te tomara por filósofo.
Lo que en la mocedad no se aprende, en la vejez mal se entiende.
No dispongas para ti pesos con defecto: serán abundantes en penas por la voluntad del Dios.
A borrica arrodillada, no le dobles la carga.
Hombre harto, no es comilón.
Amigos que no dan y parientes que no lucen, a pelotazos que los desmenucen.
Mejor haber soplado con fuerza, que tener la boca quemada.
El guayabo más le asienta, a aquel que paga la cuenta.
Dinero que prestaste, enemigo que te echaste.
A las diez deja la casa do estés. Si en la tuya estás, te acostarás.
Quien conversa con un rostro amable, llena de alegrías los corazones de los demás.
Date buena vida, temerás más la caída.
Una de cal y otra de arena, y la obra saldrá buena.
Bonita, buena y rica con seso, bocadito sin hueso.
Hombre osado, bien afortunado.
El que busca las escogidas, se queda con las raídas.
Con una misa y un marrano hay para todo el año.