Acá como allá, y allá como acá.
Son como dos jueyes en la misma cueva.
Hacer pinitos.
Alábate, Pedro; alábate, Juan; que si no la haces tú, nadie lo hará.
Ve tu camino para no tropezar.
Asno de dos, válgale Dios.
Como se va lo bueno, se va lo malo.
Quien anda deprisa es el que tropieza.
El zapato malo malo, más vale en el pie que no en la mano.
Con amor y aguardiente, nada se siente.
Una de cal y otra de arena, hacen la mezcla buena.
La mano que da está por encima de la mano que recibe
Mientras vas y vienes, por el camino te entretienes.
Quien se quemare, que sople.
Después de ir a discoteca, rependejo quien no peca.
Muerte la gata, los RATONES bailan.
Si con el chocolate no te quieres quemar, déjaselo a otro paladear.
Lo mal adquirido, se va como ha venido.
Caridad y amor no quieren tambor.
Cada pardal a su espigal.
El que afloja tiene de indio.
Que en el año nuevo lleves la mano derecha extendida siempre para ofrecer amistad, nunca para pedir.
Tras cada bocado, un trago, sería demasiado; pero tras cada tres, justo es.
Vive cantando, muere llorando.
Como es el trabajo, así es la recompensa.
Bien sabe la rosa en qué mano posa.
Común conviene que sea quien comunidad desea.
Yo como tu y tu como yo, el diablo nos junto.
Abrazo de ciego, golpe seguro.
Fraile junto a doncella, ojo con él y ojos con ella.
La soga se rompe por lo más fino.
Lo que hace tu mano derecha que no lo sepa tu izquierda.
A donde vas bien. A donde más se tiene.
La puerca tira del tapón
A la prima, se le arrima.
Alza en blando, bina en duro y no verás a tu suegro sañudo.
El asno del gitano, en viendo el palo alarga el paso.
Quedar como novia de pueblo (vestida y alborotada).
Se goza más amando que siendo amado
Si quieres ser suegra amada mantente con la mano abierta y la boca cerrada.
Esta como las agujas pendiendo de un hilo.
Ni amor forzado, ni zapato apretado.
A quien te da el capón, dale la pierna y el talón.
Jugar limpio, bueno para la conciencia y malo para el bolsillo.
Todo, no importa cuán finamente esté hilado, acaba finalmente saliendo a la luz
Échale guindas a la tarasca y verás como las masca.
Es engaño triste y vano, consolarse con la mano.
Da lo suyo al dueño y gozarás de buen sueño.
La campana te saluda al nacer, y te acompaña al cementerio
Con tal de que se vaya, aunque le vaya bien.