El que se convida, fácil es de hartar.
Por segar temprano y segar verde, ningún labrador pierde.
Componte para el marido y no para el amigo.
Buen oficio es no tener ninguno.
En el camino se enderezan las cargas.
Cuando críe a los cuarenta, deja de hacer las cuentas.
Vale más un "he hecho", que muchos "voy a hacer".
Sacar las cosas de quicio, no se hace sin perjuicio.
Más alimenta el pan casero que el que vende el panadero.
Ir del coro al caño y del caño al coro.
De molinero mudarás, pero de robado no escaparás.
Casa en canto, y viña en pago.
Amigo traidor, una buena cuerda y colgado al sol.
De pico, todos somos ricos.
A cada necio agrada su porrada.
La mula reparando y le avientas el sombrero.
La paja no se usa exclusivamente para hacer colchones.
Abajo está lo bueno, dice la colmena al colmenero.
Por rico que sea un hombre, ha menester al pobre.
No hay más amigo que Dios y el duro en la faltriquera.
Cazador, mentidor.
Con poco viento cae en el suelo torre sin cimiento.
Febrero, cebadero.
De tu dinero, no hagas a nadie cajero.
El que siembra odio, cosecha tempestades.
Abuso no quita uso.
No paga los platos rotos, pero arma los alborotos.
A los curas caso omiso, y para mí un buen piso.
Esto es pan para tu matate.
Un gramo de discrección vale por un kilo de ingenio.
Quien desprecia, comprar quiere.
A veces sale más caro el collar que el perro.
Aquella que la alza una vez, la alza siempre.
A la muerte no hay cosechador que la coseche.
Hay más santos que nichos.
Roer siempre el mismo hueso
Vino sacado hay que gastarlo.
Vale más una vieja que un pejeverde.
El que a cuarenta no atina y a cincuenta no adivina, a setenta desatina.
Quiebra la soga siempre por lo más delgado.
Dar patadas de burro.