El que no ha visto que vea y el que ya vio que compare.
Hacerlo mal y excusarlo peor.
Finca enconada, o meterle el arado o dejarla.
Los muros ensordecidos, a veces tienen oídos.
Hablando mal y pronto.
Buena ventura solo con otra dura.
Locura es dar consejos a un enemigo; pero más locura todavía es tomarlos de él.
Si la serpiente oyera y el escorpión viera, no habría hombre que al campo saliera.
El mal llama al mal.
Vámonos que mañana verá la tuerta los espárragos.
Vigila tus pensamientos pues se convertirán en palabras.
Día vendrá que tenga peras mi peral.
Es más cargante que tener una pulga en la oreja.
Ni a un sordomudo completo, debes confiar tu secreto.
El que ama, teme.
Madre, casadme, aunque sea con un fraile.
Lo que no fue tua año no fue tu daño.
Según te verán, así te tratarán.
Agua trae en el cuerpo luna con cerco.
Un mal candado llamará a la ganzúa.
Haciendo de sobrino quematela al fuego y llevatela al rio.
Quien envidioso vive, desesperado muere.
Mejor el demonio que te hace progresar, que el ángel que te amenaza.
Los hombres envejecen cuando sus lamentos reemplazan a sus sueños.
Si no caminas hoy, tendrás que correr mañana.
Aunque tengas mucha suerte, nunca juegues con la muerte.
Nadie envejece a la mesa.
Amor con casada, vida arriesgada.
Farolillo de la calle, tizón de la casa.
Castañas, noces e viño, fan a ledicia de san Martiño.
Andaluz con dinero y gallego con mando, y estoy temblando.
En casa del alboguero, todos son albogueros.
El que más mira menos ve.
Todos nos morimos, en el truco teniendo el as de espadas o el cuatro de copas, todas las cartas van al mismo mazo.
A mocedad sin vicio y de buena pasada, larga vejez y descansada.
Nadie aprecia lo que tiene hasta que lo ve perdido.
En enero, cásate compañero y da vueltas al gallinero.
El que a otro quitó la vida, la suya juzga perdida.
Quien tiene dos y gasta tres, ladrón es.
Cuando se trabaja no se tiene tiempo de ganar dinero.
Hay alegrías sosas y tristezas sabrosas.
Si en Marzo oyes tronar, prepara la media y el costal, y que no sea para buscar.
La envidia y la ira solo consiguen acortar la vida.
No hay más sordo, que quien no quiere oir.
Cada cual es dueño de su miedo.
Costurera sin dedal, cose poco y cose mal.
Desventuras y penas, a nadie le importan las ajenas.
Nunca hables de la soga, en la casa del ahorcado.
De la noche en la espesura, hasta la nieve es oscura.
El que cree en espantos, hasta de la camisa se asusta.