Nace en la puerta lo que el hortelano no siembra.
Quien compra cuando no puede, vende cuando no quiere.
En la vivienda del pobre la casa siempre es enorme.
El que a la tienda va y viene, dos casas mantiene.
Ponte al sol y harás sombra.
El buen cirujano. opera temprano.
Dios hizo la curación y el médico se llevó los agradecimientos.
En gustos y colores, no discuten los doctores.
No metas a tu casa a quien te sacara de ella.
En la casa del buen amo vive y muere el buen criado.
Que se le va a hacer al mal cuando remedio no hay.
Ni en invierno ni en verano, dejes la manta en casa del amo.
A grandes males, grandes enfermos.
Frío en el invierno y calor en el verano, eso es lo sano.
¿Quién decide cuando los médicos no se ponen de acuerdo?
Cuando el vino entra, echa el secreto afuera.
Pan tierno, casa con empeño.
Casa de pan tierno, casa sin gobierno.
Quien se ha cansado bajo el sol del verano, que se guarde del sol del invierno y se caliente al calor de la chimenea
Si la casa se quema, calentémonos en ella.
En la casa y en la fosa, el hombre vive y reposa.
Nunca vivas pobre para morir rico.
Más sabe el necio en su casa que el sabio en la extraña.
Nadie entre en el bien sino mirando cómo ha de salir de él.
No hay mal que dure cien años, ni medico que lo cure, ni medicina en botica.
Para enfermedad de años no hay medicina.
Maldición de puta vieja, por do sale por allí entra.
La casa sin mujer, es como la mesa sin pan.
Cara de enferma y culo de sana.
De fuera vendrá quien de casa me echará.
Quien tras putas anda y su hacienda les da, en el hospital parará.
El sol brilla para todos.
Sé arrojado, pero no demasiado.
Una manzana cada día, de médico te ahorraría.
Casa ajena y caballo que no come hierba, déjale que se pierda.
Dar caramelo.
A camas honradas, no hay puertas cerradas.
Escarba la graja, mal para su casa.
La botica abierta y el boticario en la puerta.
Casa donde hay ruda, el ángel la saluda.
La fiebre no está en la sábana.
Más vale sano que pagarle al cirujano.
En casa con hombres y sin vino, todo anda mohíno.
A casa vieja, portada nueva.
Dios pone el remedio junto a la enfermedad.
Ausente, apenas viviente.
Cuando en el cielo oscuro hay ventanas, de llover no hay ganas.
Pan tierno y leña verde, la casa pierde.
En casa del que jura, no faltará desventura.
La casa de Celestina, todos la saben y nadie la atina.