A todo porco lle chega o seu san martiño.
Solo una puerta no abre el martillo de oro: la puerta del cielo.
Cuerpo sano, mente sana.
O errar o quitar el banco.
Lo que no conviene no viene.
En casa de tu enemigo, la mujer ten por amigo.
Si miras mucho atrás, a ninguna parte llegarás.
Ve con tu amigo hasta las puertas del infierno. Pero no entres
Zumbido de mosquito, música de violín chiquito.
El tiempo es oro, la salud tesoro.
Na noite de san Xoán, non queda na casa nin o can. En la noche de San Juan, no quedan en casa ni los perros.
El casado por amor vive vida con dolor.
Bendito sea el mal que a los nueve meses se ha de quitar.
El hombre en la plaza, la mujer en la casa.
No comer por haber comido, es bienvenido.
Mala boca, peces coma.
La dieta cura más que el bisturí.
Las letras con sangre entran.
La casa del escudero, ventaja lleva del caballero.
En casa del ahorcado, no mientes la soga.
Mírate a ti mismo y entrarás en un abismo.
Verano fresco, invierno lluvioso, estío peligroso.
Cosa que mal no puede hacer, no puede hacer bien.
Camino malo, pásalo pronto.
La mujer en casa y con la pata quebrada.
El frío puede entrar de repente, entre Navidad y los Inocentes.
A la una, que bien que mal, en cada casa comido han.
Cada cual en su casa y Dios en la de todos.
A quien le duele una muela que la eche fuera.
Donde no hay muerte, no hay mala suerte.
El oro entra por todas las puertas, excepto las del cielo.
La sabiduría es como una mujer legítima, no permite otra mujer en su casa.
Tenga yo salud, y dinero quien lo quisiere.
En diciembre día templado, es que viene solapado.
El diablo abre la puerta, y el vicio la mantiene abierta.
El viejo que casa con niña, uno cuida la cepa y el otro la vendimia.
Todo laberinto tiene una salida.
Cuantos más numerosos los abogados, más largo el proceso; cuanto más numerosos los médicos, más corto el proceso.