Matar un tigre.
Quien compra ha de tener cien ojos; a quien vende le basta uno solo.
El que la hace, la paga.
Pan candeal y vino tintillo ponen al hombre gordillo.
Dinero que volando vino, se va por igual camino.
Corta es de piernas la mentira y se deja coger en seguida.
Las maldiciones son como las procesiones; por donde salieron vuelven a entrar.
¡Cuándo, más cuándo, llevará cerezas el cardo!.
Los tontos, si callan, lo parecen menos.
Uno puede llevar al caballo al agua, pero no lo puede hacer beber.
Abrir la fuente y disminuir el escape del agua.
Para saber, has de leer.
Quien ruega al villano, ruega en vano.
Déjate de tanto refrán, y empieza a buscar el pan.
Un loco echa una piedra al río, y cien cuerdos no la pueden recuperar.
Jamón cocido en vino, hace al viejo niño.
A donde vas bien. A donde más se tiene.
Adonde no te llaman, no vayas.
Agua, como buey; y el vino, como rey.
Estando el diablo ocioso, se metió a chismoso.
No hay don sin din.
Administrador que administra y enfermo que enjuaga, algo traga.
El vino poco, trae ingenio; mucho, se lleva el seso.
A lo que no puedas, no te atrevas.
Repartiendo de l oajeno, ninguno es cicatero.
Hoy: a eso me estoy; que mañana, mañana, palabra vana.
Del santo me espanto, del pillo, no tanto.
Ninguno puede vender, su alma a Dios y a Lucifer.
Lo prometido es deuda.
Riese el diablo cuando el hambriento da al harto.
Cuando la alegría a la sala llega, el pesar esta subiendo las escaleras.
El que lo tiene, lo gasta, y si no, se lame el asta.
A escote nada es caro.
Tanto hace por su fama quien te envidia como quien te alaba.
Al asno rudo, aguijón agudo.
Amistades que del vino se hacen, al dormir la mona se deshacen.
Otoño entrante, uvas abundantes.
Buen disimulo, se tapaba la cara y enseñaba el culo.
Responder al airado luego, es echar leña al fuego.
Despacito y buena letra.
Matar dos águilas con una sola flecha.
La letra mata, su sentido sana.
Quien poda en Mayo y alza en Agosto, ni coge pan ni mosto.
Si te queda el saco.
Acuéstate como la gallina y levántate como el marrano y vivirás siempre sano.
Agua de llena, noche de angulas.
En casa llena sienta bien la torta ajena.
En enero, cada oveja con su cordero.
Aunque uno esté dormido, no deja de amanecer.
Para la mi santiguada, que de donde vino el asno venga la albarda.