Triste de la casa donde la gallina canta y el gallo calla.
Gallina, cabro y marrano; se manducan con la mano.
Más haces callando que gritando.
Ver y más ver, para aprender, oír y más oír, para aprender y saber decir.
Si en Marzo oyes tronar, prepara la media y el costal, y que no sea para buscar.
Favorecer a un bellaco, es echar agua a un saco.
En enero castañero y en Febrero, correndero.
Aleluya, aleluya, cada uno con la suya.
Coger el huevo de la gallina y dejar ir el de la gansa
Alas tenga yo para volar, que no me faltará palomar.
El pasaro que canta en el tiempo incorrecto es muerto.
La voz del culo no admite remedio ni disimulo.
Nada sabe su violín y todos los sones toca
Hacer mangas y capirotes.
Al catarro, con el jarro.
El gusto de la alabanza a todos alcanza.
El que no puede tañer arpa, tañe flauta.
Ave por ave, el carnero si volare.
Si buen consejo tomara, otro gallo le cantara.
A ver a un velorio y a divertirse a un fandango
Lo que fuere sonará.
Hacer enseña a hacer.
De gran corazón; el sufrir y de gran seso, el oír.
Quien hiera la campana se expone a oír el sonido.
Fraile cucarro, deja la misa y vase al jarro.
La voz de un gallo se parece a la de otro gallo.
Alabanza propia es vituperio.
A buen salvo está el que repica.
De casa del abad, comer y llevar.
Si atendido hubiese el consejo de su padre, otro gallo le cantare.
La campana te saluda al nacer, y te acompaña al cementerio
Decir y hacer dos cosas suelen ser.
Venga la alabanza que recibes de otra boca y nunca de la tuya
Dar un cuarto al pregonero.
El tono afectuoso cautiva el oido.
Hacerse la boca agua.
Hablar a tontas y a locas.
Hacer la del humo.
Alábate cesto, que venderte quiero.
Si guardo una ramita en mi corazón, el pájaro cantor vendrá hacia mí.
Voz del pueblo, voz del cielo.
Tapar el pozo después de que el ternero se haya ahogado
Cada uno interpreta a su manera la música del cielo
Ponerse la tapa en la cabeza
El que no tiene opinión, se aprende cualquier canción.
Cacarear y no poner huevos, cada día lo vemos.
De aquellas chanzas vienen estas danzas.
Hacer callar es saber mandar.
Derramar vino, buen desatino; derramar sal, mala señal.
A catarro gallego, tajada de vino.