Cuando es demasiada la cera, quema la iglesia.
Rectificar es de sabios.
Acertar errando es suerte y no talento.
No te alabes antes de que acabes.
Cada uno arrima el ascua a su sardina.
Le quieren enseñar al padrecito a rezar el Padre Nuestro.
El pan con hartura y el vino con mesura.
Si el/ella puede hacerlo, significa que yo puedo hacerlo mejor!
El viejo y el horno por la boca se enciende.
Todo hombre que quiera mentir, gran memoria debe tener.
Sacristán que vende cera y no tiene cerería, ¿de dónde la sacaría?
Antes de meter, prometer.
Vecinas porque les digo las mentiras.
Quien calladamente arde, más se quema.
A lo que no tiene remedio, oídos sordos.
Paja al pajar y barberos a rapar.
Gitano no saca la suerte a gitano.
Beberás y vivirás.
Cojo con miedo, corre ligero.
Viejo soy y viejo serás: cual me veo, así té veras.
Como la moza del abad, que no cuece y tiene pan.
Manda y haz, buen ejemplo darás.
Cada agujetero alaba sus agujetas.
Mal puede cumplir el pobre con la palabra dada.
Huir ciando es menester, con honra se puede hacer.
La zorra suele predicarle a las gallinas: hermanas mías.
A todo marrano le llega su diciembre.
El que bien lo sabe, pronto lo reza.
Quien hace un cesto hace ciento, si le dan mimbres y tiempo.
El pollo de enero, sube a su madre al gallinero.
Preferir ser jade en añicos antes que una teja entera.
Por San Andrés, corderillos tres.
El que coge el mal por su mano, que vaya al infierno a quejarse.
A buen capellán, mejor sacristán.
Maestro de atar escobas.
Hemos remado bien dice la pulga, cuando el pescador ataca.
Gran tocado y chico recado.
Dentro del cielo tú forjas tu designio. Lo decretarás: ¿acaso te hastíes y aquí nos escondas tu fama y tu gloria en la tierra? ¿Qué es lo que decretas?
Con la boca es un mamey.
Ceño y enseño de mal hijo hace bueno.
Mujer que al andar culea y al mirar los ojos mece yo no digo que lo sea, pero lo parece.
Cultiva centeno, mientras brilla el sol.
Pascua con luna, cabras ninguna, ovejas tal y cual.
La dicción muy elocuente, poco persuade a la gente.
El que te presta oídos es porque también quiere hablar.
El que de joven se come la gallina, de viejo echa las plumas.
Comer y rascar todo es empezar.
Ni musa sin jarra, ni enamorado sin guitarra.
El que calla, no dice nada.
Casamiento santo sin capa él y ella sin manto.