Dar de comer al diablo.
Cabra que cojea, o mal come, o mal sestea.
Arrastrando, arrastrando, el caracol se va encaramando.
El que al asno alaba, tal hijo le nazca.
La risa se oye a mayor distancia que el llanto.
Estar armado hasta los dientes
Las paredes oyen.
Romería de cerca, mucho vino y poca cera.
Cena sin vino, ni olla sin sal, no es manjar.
Corrido va el abad por el cañaveral.
Junto a santo que no suda, el sacristán estornuda.
Al aprendiz sin pelo, jodelo.
Llorar (el gato) la muerte del ratón.
Comer y beber echa la casa a perder; dormir y holgar no la puede ganar.
A callarse ranas, que va a predicar el sapo.
A quien has acallado no le hagas llorar.
Solo el mudo no cuenta mentiras.
Aire gallego, escoba del cielo.
El cestero que hace un cesto, hace ciento.
De las aves, la perdiz, y de las mujeres Beatriz.
Después de puta y hechicera, se torno candelera.
Casa oscura, candela cuesta.
Remendar y dar a putas.
Los pobres tienen más coplas que ollas, y más refranes que panes.
Tal hora el corazón brama, aunque la lengua calla.
Para Santa Catalina, el gallo con la gallina.
Voz que se escapa no vuelve y quizás tu ruina envuelve.
El hambriento, por sorber algo, sorbe el viento.
Más vale sudar que toser y tiritar.
Músico pagado no toca bien.
Ver pecar, convida a pecar.
Por San Blas, la cigüeña verás, y si no la vieres año de nieves.
Al son que me hicieres, a ese bailaré.
La mujer que de día calla por la noche manda.
Da buena cava a tu viña, y tendrás buena vendimia.
A gallego pedidor, castellano tenedor.
Quien tiene el estómago lleno, dice: ayunemos.
Campanitas de Toledo, óigoos y no os veo.
No falte cebo al palomar, que las palomas ellas se vendrán.
Para aprender a rezar no hay como viajar por mar.
Marido, comprad vino; que no lino.
Abad de zarzuela, comisteis la olla, pedís la cazuela.
Lo bien hecho bien parece.
Cuando pitos, flautas; cuando flautas, pitos.
Ni comer sin beber, ni firmar sin leer.
Alábate, mierda, que el río te lleva.
Casar y descasar, muy despacio se ha de pensar.
Si ves las estrellas brillar, sal marinero a la mar.
Hacerse jaula para que le metan el pájaro.
Hacer más daños que un mico en un pesebre.