Atún de ijada y salmón, muchas cosas son.
No hay fuego más ardiente que la lengua del maldiciente.
Si los dos esposos son gastadores, la casa se quema por los cuatro costados.
Cuando el corsario promete misas y cera, con mal anda la galera.
Hay que comer del ala para comer de la pechuga.
Todos somos hermanos bajo el ardiente sol.
La polla que se acurruca, el gallo se la manduca.
Ama de cura, puta segura.
Mucha carne, moitas enfermedades.
Quien con pícaros se amaña, es de la misma calaña.
Nadie regala nada a humo de pajas.
Tras cada pregón, azote.
Vamos arando dijo la mosca, sobre lo cachos del buey. Siempre uno trabajo mas que otro.
A cada paso, un gazapo.
El mal entra a brazadas y sale a pulgaradas.
Nadie busca a otros en el horno si no ha estado allí él mismo
Favorecer a un bellaco, es echar agua a un saco.
Los caracoles, por la salsilla se comen.
En cada casa cuecen habas, y en la mía calderadas.
Si quieres matar a tu mujer, dale sardinas por San Miguel.
La culpa del asno echarla a la albarda.
Cacera y pesquera, a la vejez piojera.
El que la hace, la paga.
Igual con igual va bien cada cual.
Para coger peces, hay que mojarse el culo.
San Xoán garda a chave do pan, san Martiño a do viño e san Andrés a do porquiño. San Juan guarda la llave del pan, San Martín la no y San Andrés la del cochino.
Comer de su propio cocinado.
De corsario a corsario, no se pierden sino los barriles.
Franqueza, la del gallo; que convida a veinte gallinas con un grano.
Sopas en sartén, son de puerca y saben bien.
El cordero manso mama a su madre y a cualquiera; el bravo ni a la suya ni a la ajena.
Cuídate del amigo al que has ofendido
Apostar por necesidad, perder por obligación.
Criados, enemigos pagados.
Pescador de anzuelo, a su casa vuelve con duelo.
Hasta para encender lumbre hay que tener costumbre.
Cada uno estornuda como Dios le ayuda.
La casa del que se burla, acaba incendiándose.
A burlas, burlas agudas.
Ese no necesita sardinas para beber vino.
De tal árbol tal astilla.
A carne de lobo, hambre de can.
Al comer de las morcillas, ríen la madre y las hijas y al pagar, todos a llorar.
Todos somos iguales, pero unos menos que otros.
Me agarro hasta de un clavo ardiendo.
Dar carne al lobo.
A falta de reja, culo de oveja.
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.
Tanto pedo para cagar aguado.
Sabedlo, coles, que espinazo habéis en la olla.