Repartió Dios, y le tocó el cielo.
Cada altar tiene su cruz.
Para verdades el tiempo, y para justicia Dios.
No perjudiques los proyectos del Dios ni descubras solo para ti la voluntad del Dios.
A Dios, nada se le oculta.
Dios castiga sin dar voces.
Dios da, nunca vende.
Al erizo, Dios le hizo.
Cada uno es artífice de su ventura.
Dios nos libre de un ya está hecho.
De los amigos me guarde Dios, que de los enemigos me guardo yo.
Fía solo en dos: en ti y en Dios.
O bien o mal, va a lo suyo cada cual.
Igual con igual va bien cada cual.
Cada cual en su corral.
A cada santo le llega su día.
Viva cada cual como quisiere y yo como pudiere.
Cada uno con su humo.
Jamás cerró una puerta Dios, sin que abriese dos.
Pagan justos por pecadores.
¡Qué Dios se lo pague!, y yo me lo trague.
A los pendejos ni Dios los quiere.
Dios castiga sin palo ni piedra
Dios no se queja, mas lo suyo no lo deja.
Más puede Dios que el diablo.
Quien a Dios teme, no temerá a la muerte.
Con un dios le bendiga no se compra nada.
Cada cual siente sus duelos y pocos los ajenos.
De Dios logra la gracia el que se conforma con su desgracia.
La necesidad conduce a Dios.
Palo dado ni Dios lo quita.
A los bienes y a los males, la muerte los hace iguales.
Dios nos libre del día de las alabanzas.
Dios escribe derecho, incluso en las líneas onduladas.
El Dios (el hombre divino) está siempre en los éxitos, y el hombre (terreno) en sus fracasos.
Dios da las nueces, pero no las parte.
Si dios no perdonase, su paraíso estaría vacío.
Dios me lo dio y Dios me lo quitó, bendito sea Dios.
Dios aprieta pero no ahoga.
Hoy por ti, mañana por mí
El universo no es más que una enorme ciudad, llena de seres, divinos y humanos que por naturaleza se aman unos a otros.
Dios lo hace, y Él sabe porque lo hace.
Dios no desampara a sus hijos.
Dios, cuando hizo el tiempo, lo hizo de sobra.
Al que Dios ha de ayudar, sábele bien hallar.
Cada cual quiere las cosas a la medida de sus narices.
Nadie se muere hasta que Dios quiere.
El hombre propone y Dios dispone; viene la mujer y todo lo descompone.
Dios ayuda al que mucho madruga.
Cada cosa nace para su semejante.