Quien da para recibir no da nada
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
A cada renacuajo dio Dios su cuajo.
A cada cañada le llega su añada.
Nunca falta quien te dé un duro, cuando no estas en apuros.
Nadie da lo que no ha.
Quien hace lo que puede, hace lo que debe.
Cada cual ve con sus anteojos, y no con los de otro.
Quien dineros ha de cobrar muchas vueltas ha de dar.
Que cada cual se rasque con sus uñas.
Cada uno con su humo.
Cada uno trate de su oficio y deje el del vecino.
A preguiça se deu bem.
El dar y el tener, seso ha de menester.
El que paga lo que debe tiene derecho a pedir más.
Cada cual en su casa y Dios en la de todos.
El que regala bien vende, si el que recibe lo entiende.
A beber me atrevo, porque a nadie debo y de lo mío bebo.
Jamás rico será el que lo de otro en lo suyo no meterá.
Cada cual es hijo de sus obras.
Cada cual hable de aquello que sabe, y de lo demás que calle.
El que poco tiene a poco aspira.
Uno no vale lo que pide sino lo que le pagan.
Cada cual en su madriguera sabe más que el que viene de fuera.
Sé arrojado, pero no demasiado.
Al que toma y no da, el diablo se lo llevará.
No es pobre el que poco tiene, pero sí lo es el que vive con gran avidez.
Quien compra ha de tener cien ojos; a quien vende le basta uno solo.
Cada palito tiene su humito.
Ama de cura, puta segura.
Ni muy tenido ni generoso, que todo extremo es vicioso.
Grande o pequeña, cada uno carga con su leña.
Quien da y quita lo dado, es villano desalmado.
Cada día tiene su refrán y su afán.
Cada día tiene su trabajo suficiente.
A cada santo le llega su día.
El que da grandes cosas quiere a cambio grandes cosas
El que da dinero manda y el que no de pendejo anda.
Cada uno estornuda como Dios le ayuda.
Cada uno tiene sus gustos; por eso hay ferias.
Cada uno en su negocio sabe más que el otro.
Cada cual debe ocuparse únicamente de aquello que entienda o le competa.
Cada necio quiere dar su consejo.
Pedir más es avaricia.
Cada burro apechuga con su carga.
Bobos van al mercado cada cual con su asno.
De dos que pleitan, otros se aprovechan.
Cada santo tiene su candela.
Mande el que puede, y obedece el que debe.
Cuatro cosas hay que en darlas está su valer: el dinero, el placer, el saber y el coño de la mujer.