Quien en una piedra dos veces tropieza, justo es que se rompa la cabeza.
Mal me huele, quien mucho huele.
Cada arroyo tiene su fuente.
Si tienes un amigo, visítalo con frecuencia pues las malas hierbas y las espinas invaden el camino por donde nadie pasa.
A la Virgen, salves; a los Cristos, credos; pero a los cuartos quedos.
En casa del herrero, martillo de palo.
Cada panadero blasona de sus panes.
El mal penetra como una aguja y luego es como un roble.
Quien mucho se baja, el culo enseña.
Cada hijo de vecino tiene sus hechos por padrino.
Pelo mal cortado, a los quince días igualado.
Calenturas otoñales, o muy largas o mortales.
La zorra se conoce por la cola.
Mentiras de día y pedos de noche, los hay a troche y a moche.
Dale un golpe a todas las plantas y ninguna caerá
El que se rompe los dientes con la cáscara raramente come la almendra.
Cuando hay amor hasta las cicatrices de la viruela son iguales a los hoyuelos en las mejillas.
A feria vayas que más valgas.
El labrador siempre está llorando, o por duro o por blando.
El que se coma la carne que se coma también el hueso.
Quien del alacran esta picado, de la sombra se espanta.
A la mujer bailar, y al asno andar y rebuznar; faltando quien, el diablo se lo ha de enseñar.
El mosquito de uno es el camello de otro.
Cuando los elefantes luchan, quien sufre es la hierba.
Se lastiman a sí mismos los que hacen daño a los demás.
Aguja en pajar, mala es de hallar.
Dar antes que amagar.
Mas vale paso que dure, que trote que canse.
El vino puro dirá quién es cada cual.
Para cajón de muerto, cualquier palo es bueno.
Más vale mal afeitado que bien desollado.
Andaluz con dinero y gallego con mando, y estoy temblando.
Al mal dar, tabaquear.
Mujeres y aves, todas poner saben: ésta poñen huevos, y aquellas poñen cuerno.
Cada uno reniega de su oficio, pero no de su vicio.
Quien más sabe, mayores dudas tiene.
Quien se siente mocoso, se suena los mocos.
Más vale el placer que dura un momento que el dolor que dura una vida.
Cara de enferma y culo de sana.
Saca tu cruz a la calle, y verás otras más grandes.
Piensa la araña que todos son de su maña.
A la fuerza, ni los zapatos entran.
A la vejez, cuernos de pez.
Algún ciego se ha curado con lo mismo que ha cegado.
Quien coma la carne, que roa el hueso.
El que coge la verbena en la noche de San Juan, no le picará culebra ni bicho que le haga mal.
Quien en la plaza a labrar se mete, muchos adiestradores tiene.
A quien mal vive, su miedo le sigue.
Perro que no anda no encuentra hueso.
Variante: Sacristán que vende cera y no tiene colmenar, o la saca de la oreja o la roba del altar.