Ajo, agua y resina; a joderse, aguantarse y a resiganrse.
De boca para fuera.
A palabras de borrachos oídos de cantinero.
Cada cual es dueño de su miedo.
Es el mismo músico, pero con diferente son.
Oir cantar el gallo y no saber en que gallinero.
Quien escucha, su mal oye.
Sayo grande, tapa mucho.
Ir de capa caída.
A muller é o carniceiro médralle a carne na man.
Cada uno en su casa es rey.
Cada abeja vive en su colmena y no se mete en la ajena.
Tres cosas echan de su casa al hombre: el humo, la gotera y la mujer vocinglera.
A por uno voy, dos vengais, si venís tres, no os caigáis.
A cada rey su trono.
Si eres yunque, aguanta como yunque; si eres maza, hiere como maza.
Está como agua, para chocolate.
Yo como tu y tu como yo, el diablo nos junto.
Tal hora el corazón brama, aunque la lengua calla.
A cada renacuajo dio Dios su cuajo.
Cada tierra bien su fruto lleva; más no el que tu quieras.
De invierno, la levadura; de verano, la mujer aguda.
Quién más te quiere, te hará llorar.
Quien mucho vino bebe, a sí se daña y a los otros hiere.
La pera y la doncella, la que calla es buena.
Su ladrido es peor que un mordisco
Tan puta es el que las da como el que las toma.
Tras cada tres bocaditos, un traguito.
Vino puro y ajo crudo, hacen andar al mozo agudo.
Mientras uno calla, aprende de los que hablan.
Vino en jarro quiero; que no me sindiquen lo que bebo.
En paellas y en culos, cada uno tenemos uno.
Frio, frio, como el agua del rio.
Cada cual debe ocuparse únicamente de aquello que entienda o le competa.
Estar como caimán en boca de caño.
Quien sobre tarja bebe, lo bebido lo mea y lo meado lo debe.
El que quiera coger miel, que cate por San Miguel; el que quiera coger cera, que cate por las Candelas.
El guayabo más le asienta, a aquel que paga la cuenta.
Alabanza propia, mentira clara.
Da voces al lobo, respóndete el eco.
Por San Miguel se cata la miel; quien no la catare, le amargare.
Al que bien sabe podar, la mejor viña le has de dar.
Guacharaca que come corozo, confianza tiene un su jopo.
Los hijos de Mari-Rabadilla, Cada cual con su escudilla.
El que se ajunta con perro a ladrar aprede.
La cabra va por la viña, como hace la madre hace la hija.
Muchas gotas que caen entre la taza y los labios.
A tal amo tal criado.
Cada uno va a su avío, y yo, al mío.
Rapados y por rapar, todos han de pagar.