Voz del pueblo, voz del cielo.
Con la boca es un mamey.
Quien canta, su mal eta.
Tal para cual.
A cada cual lo suyo y a Dios lo de todos.
Jamón empezado, cada cual le tira un tajo.
Canta la rana, y ni tiene pluma, ni pelo, ni lana.
Folla de millo, pra dormir é boa, frouma de pino, déixaa para a túa sogra. Follato de maíz, para dormir es bueno; pinocha de pino, déjala para tu suegra.
Amo bravo y mozo harón, a cada rato cuestión.
Las campanas se conocen por el son y las mujeres por la voz.
Cada uno cuenta la feria como le ha ido.
Canta el grillo, canta la rana, lo que no se haga hoy, se hará mañana.
A cada santo le llega su día.
Dando dando, palomita volando.
Cada puta hile y devane y el rufián que aspe.
Dineros de sacristán, cantando se vienen cantando se van.
Que cada cual espante sus pulgas.
El gorrión, a pesar de su pequeñez, tiene todas las vísceras.
La corneta, lo mismo toca a diana que retreta.
El que no tiene opinión, se aprende cualquier canción.
Cada pez en su agua.
Durar menos que el cantar de un vizcaíno
Cada palo que aguante su vela.
De padres cantores, hijos jilgueros.
Mano de santo cura como por encanto.
Gallina, cabro y marrano; se manducan con la mano.
Cada perro, con su hueso.
Sopa en vino no emborracha, pero agacha.
Cerrado a cal y canto.
Cada loco con su tema.
No son todos ruiseñores los que cantan entre las flores.
Variante: A cada pajarillo le gusta su nidillo.
Dinero de canto, se va rodando.
La uva tiene dos sabores divinos: como uva y como vino.
De la boca del ladrón, todos lo son.
Una canción tan selecta que solo muy poca gente puede participar en el coro.
Cada vez que el murmurador charla, echa abajo una acera de casas.
La verdad adorna la boca de quien la dice.
Boca de verdades, temida en todas partes.
Para el catarro el jarro, y si no se quita, la botellita.
Cada pardal a su espigal.
Garganta de aduladores, sepulcro abierto
A cada ermita le llega su fiestecita.
Cada día tiene su refrán y su afán.
Cada maestrillo, tiene su librillo.
En cada corral un solo gallo, y en cada casa un solo amo.
Cada tonto tiene su manía.
El que exprimió su limón que se tome su agrio.
Échalas del tuyo que con el aire no se oye.
Los sordos no oyen, pero componen.