Quien roba una vez, roba diez.
No pica la abeja a quien en paz la deja.
¡Qué sabrá un gorrino cuando es fiesta!.
Ir de capa caída.
Cada uno habla como quien es.
De un golpe no se derriba un roble.
La vida es corta como la escalera de un gallinero y encima repleta de mierda.
¿Si un mono está entre los perros, por qué no aprenderá a ladrar?
A burro viejo, poco forraje.
En lo que el hacha va y viene, descansa el palo.
Mucho beber y no caer, non pode ser.
La zorra cambia su pellejo; pero no sus mañas.
Regostóse el asno a las berzas, no dejó verdes ni secas.
Que los pájaros de la preocupación y la inquietud vuelen sobre tu cabeza no lo puedes evitar; pero que aniden en tu pelo si lo puedes prevenir.
Cree el político que los demás son de su misma condición.
La boca hace deudas, pero los brazos pagan.
Nunca falta un borracho en una vela.
Una manzana cada día, de médico te ahorraría.
El que está debajo del peral, coge la mejor pera.
Siempre es bueno tener palenque donde rascarse.
¡Mira que dicha, perder el asno y encontrar la cincha!.
La suerte del gavilán, no es la misma del garrapatero.
Está más loco que una cabra.
Come el gato lo que no se halla a buen recaudo.
Maldita la pila lo pica el gallo y no la gallina.
Harto es bobo quien se mete en la boca del lobo.
Buey que muge, todos le temen.
Está como agua, para chocolate.
El que se emperra se emperra, el que se enchila se enchila, y el que se encula se chinga.
A la moza, con el mozo, y al mozo con el bozo.
Aramos, dijo la mosca, y estaba en el cuerno del buey.
La ambición mató al ratón.
La rana no puede pensar en el renacuajo como un enemigo.
Cacarear y no poner huevos, cada día lo vemos.
No seas mono, porque te bailan.
La barba no hace al filósofo
Como chancho en misa.
Cuando la rana críe pelo, serán los cojos buenos.
Mala es la hembra, peor es la sed; si una mata, otra también.
Aunque te chille el cochino, no le aflojes el mecate.
Una manzana roja invita piedras.
El zorro cree que todo el mundo come pollo como él.
El matrimonio está como un cacahuete, hay que romper la cáscara para ver lo que hay dentro.
No coloques el puchero en el fuego si el ciervo aún corre en el bosque
Uno piensa el bayo, y otro el que le ensilla.
Una en el papo y otra en el saco.
Más hace una hormiga andando que un buey echado.
Quien siempre adula se quema las mangas
A los ojos que aman no les avergüenza mirar
A cada ollaza su coberteraza.