Gotita a gotita, la sed crece y no se quita.
Cierre tras sí la puerta quien no la halló abierta.
Mientras uno calla, aprende de los que hablan.
Leer entre renglones.
Amistad entre desiguales, uno es señor y el otro el servidor.
Machete caído indio muerto.
No te metas en el seno, sabandija con veneno.
Nuestros padres, a pulgadas, y nosotros, a brazadas.
Razones sacan razones.
Ningún rencor es bueno.
Hay alegrías sosas y tristezas sabrosas.
Se queja más que la llorona.
Con uno solo de sus cabellos una mujer puede arrastrar un elefante.
Con el mismo cuero las correas.
La madurez solo se vive una vez.
Caballo viejo no aprende trote nuevo.
Callar y coger piedras es doble prudencia.
El día que te cases salen tus faltas y el día que te mueras, tus alabanzas.
En la tierra de calvos, los pelones son trenzudos.
Dime cuanto tienes y te diré cuanto vales.
Se oye mal pero descansa el animal.
El árbol no niega su sombra ni al leñador.
Buena olla y mal testamento.
Guárdate de robar al oprimido y de robar al incapacitado. No hurtes la palabra del anciano. Al que obra mal, su orilla del río lo abandona, y su crecida le arrebata; el trueno es fuerte y los cocodrilos perversos.
Pasará, sea lo que sea.
El que escucha su mal oye.
Cielo a corderos, agua a calderos.
Hombre de voz hueca, sesera vacía o seca.
Del odio al amor hay solo un paso.
Viejo que buen vino bebe, tarde muere.
Uno y ninguno, en total suman uno.
Mete al gato en el garbanzal, que él dirá la verdad.
De dolor, nadie murió.
Casa de piedra, firme y duradera; casa de tierra, casa de mierda.
Dueña que mucho mira, poco hila.
Bota vacía la sed no quita.
Da tus cuentas justas, porque la última, asusta.
La verdad adorna la boca de quien la dice.
Nuestras buenas y nuestras malas acciones nos siguen casi como una sombra.
De cualquier nube sale un chubasco.
Donde no alcanza el viejo, alcanza el tejo.
Siempre que llueve, escampa.
Cuando la yegua no pasa y la mujer dice se casa, la yegua no pasa y la mujer se casa.
Quien a su tiempo descansa, rinde el doble y no se cansa.
Lágrimas y suspiros, mucho desenconan el corazón dolorido.
No se siente el burro mal, libre de enjalma y pretal.
El mundo da muchas vueltas.
El hombre se tuerce; pero no se rompe.
De un mal nacen siete, cuando no veinte.
Deja al maestro, aunque sea un burro.