La constancia es la mayor de las quimeras del amor
Ocho de invierno y cuatro de infierno.
Si con el pensamiento se caminara, ¡cuantas horas el día contigo estara!
Los cirujanos deben tener ojo de águila, corazón de león y mano de mujer.
Libra tu lengua de replicar a tu superior y guárdate de denigrarle.
Al que le pique, que se rasque.
Dinero que prestaste, enemigo que te echaste.
Bromas pesadas solo al que las da le agradan.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
Perro que no anda no encuentra hueso.
Tres ges tiene el buen queso. grande, graso y grueso.
A la feria se va por todo; pero por narices no.
El adulador corrompe a su patrón rascándole la espalda
Trabaja como si tuvieras que vivir siempre, y come como si tuvieras que morirte mañana.
Dios los cría y el diablo los junta.
De todas maneras, aguaderas.
Zamarra y chaquetón, iguales son.
Por Santa Catalina, la nieve se avecina.
Ama profunda y apasionadamente.
Cuando seas padre comerás huevos, mientras seas hijo como cuernos.
Quien lleva toda su vida a su mujer sobre la espalda, cuando la deja en el suelo, ella dice: ¡Estoy fatigada!.
Del sabio es errar, y del necio perseverar.
Lo que oyes lo olvidas, lo que ves lo recuerdas, lo que haces lo aprendes.
Más vale una imagen que cien palabras.
El mono vestido de seda mono se queda
Muerte, no te me Achégate, que estoy temblando de miedo.
Pan y vino y carne, a secas.
El dinero tiene la cola corta. Por eso cuesta tanto agarrarlo.
La justicia de Enero es rigurosa, más llegando Febrero, ya es otra cosa.
Hermosura en puta y fuerza en el badajo.
Quien sabe adular sabe calumniar.
A la gallina y a la mujer, le sobran nidos donde poner.
Cuando el tonto va, ya de vuelta el listo está.
No es quejido, sino que jode.
Del que mucho cela a su mujer, guardate como de Lucifer.
Hasta las penas severas, con plata son llevaderas.
Cuanto más sucia es la criada, más gorda está el ama.
Loca es la oveja que al lobo se confiesa.
A quien te engañó una vez, jamás le has de creer.
Mil amigos son demasiadamente poco; un enemigo es demasiadamente mucho.
Dar la última mano.
No hay caza perdida, sino la liebre asada y la perdiz cocida.
El mal de tonto, no tiene cura.
Hay tres cosas que nunca vuelven atras: la palabra pronunciada, la flecha lanzada y la oportunidad perdida.
Desde donde se posan las águilas, desde donde se yerguen los jaguares, el Sol es invocado.
Quien dice lo suyo, mal callará lo ajeno.
Del árbol caído todo el mundo hace leña.
Bebo lo tinto y meo lo claro.
Quien guarda su puridad, excusa mucho mal.
Sufre callando lo que no puedes remediar hablando.