El que veló, sondó y desconfió, jamás se perdió.
La zorra nunca se mira la cola.
Es ley la que quiere el rey.
Todo gran amor no es posible sin pena.
Ordena cada día como si fuera el postrero de tu vida.
Una lágrima puede decir más que un llanto.
Si con refranes, y no con leyes, se gobernara, el mundo andaría mejor que anda.
O errar o quitar el banco.
En casa del alboguero, todos son albogueros.
Dios nos ha creado hermanos pero nos ha dado monederos separados.
Quien dice su secreto, de libre que era se hace siervo.
El que va a la romería, se arrepiente todo el día.
Lo de esta vida es prestado, que en un instante lo hemos de dejar como otros lo han dejado.
De abrigado a nadie vi morir, de desabrigado sí.
No solo de pan vive el hombre.
Llenarle la cuenca a alguien.
Cuando mulo no moria, gallinazo comia.
Los besos de las mujeres son como las cuentas de un rosario, en saliendo la primera salen todas las demás.
De cien hombres, uno; de mil mujeres, ninguna.
A cavador perucho, si le dieres algo, que no sea mucho.
Las caras nos vemos, más los corazones no.
Las boñigas de los caballos no son higos
Dios está en todos lados pero atiende en la capital.
En boca con mella, si entra una mosca, allá ella.
Ni bebas agua que no veas, ni firmes carta que no leas.
Muerte deseada, vida prolongada.
Más vale enemigo cuerdo que amigo loco.
Gallo que no canta algo tiene en la garganta.
No hay puta ni ladrón que no tenga su devoción.
Los hijos cierran los oídos a los consejos y abren los ojos a los ejemplos. Fernando Monzón.
El verano muere siempre ahogado
No hay que perder una tripa por no hacer bulla.
Dádiva de ruin, a su dueño parece.
Cartas que deprisa se escribieron, mil disgustos dieron.
Ruin que convida, deja a todos sin comida.
Quien teme la muerte no goza la vida.
Non se pode mamar e asubiar.
Perdono al que me ha ofendido pero la ofensa no la olvido.
Lo que no nos une, nos mata.
El aprendizaje cuesta caro, y siempre se paga.
Aprende, aunque sea a coces y bofetones.
La gallina, la mujer y el marrano, con la mano.
El sentido de los muertos es el del final,? significando que las ceremonias fúnebres deben ser organizadas solemnemente
Dar de comer al diablo.
Las llamas se elevan más cuando cada uno les echa leña.
A batallas de amor, campo de plumas.
Ver y más ver, para aprender, oír y más oír, para aprender y saber decir.
Como las monjas de mi lugar: ni papel romper ni cuerda tirar.
A las cosas ciertas encomendaos y de vanas esperanzas dejaos.
Si los rezos de un perro fuessen contestados, lloverían huesos del cielo.