Pan, que en la boda de un cojo lo dan, pero no a todos los que van.
Dar puntadas.
No te dejes aconsejar por un perdedor.
A buey viejo, cencerro nuevo.
Siempre el que más habla es el que tiene menos que decir.
Ninguno es tan viejo que no pueda vivir un año, ni ninguno se vaya ni se muera; que de idos y muertos nadie se acuerda.
Después de la victoria, aprieta el casco.
Si el dinero es fuerte, más lo es la muerte.
Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora.
Salud y alegría belleza cría, atavío y afeite cuesta dinero y miente.
Ni hombre que ralla, ni asno que brama.
Encaja como pedrada en ojo de boticario.
La mujer casada y honrada, la pierna quebrada.
Esperando marido caballero, lléganle las tetas al braguero.
Alacena de dos llaves, la una entra cuando la otra sale.
Ni compres mula coja pensando que ha de sanar, ni te cases con puta pensando que ha de cambiar.
Carne que se lleva el gato, no vuelve al plato.
El que está a las duras, está a las maduras.
Cree lo que vieres y no lo que oyeres.
Bollo de monja, costal de trigo.
A quien dices el secreto das tu libertad.
Más vale sardina en plato, que una sirena en retrato.
Hombre amañado, para todo es apañado.
Cantad al asno y soltará viento.
Quien ahorra una peseta cuando puede, tiene un duro cuando quiere.
Parejo como las calles de León.
Buen alzado pone en su seno, quien escarmienta en mal ajeno.
La soga quiebra por lo más delgado.
Duro de cocer, duro de comer.
Lo que se dá no se quita porque el diablo te visita.
Pájaro de mar por tierra, tempestad segura o gran novedad
El que más hace, es el que menos merece.
Yo como tu y tu como yo, el diablo nos junto.
Quien con toros anda, a torear aprende.
De los muertos no se hable sino bien.
No falte cebo al palomar, que las palomas ellas se vendrán.
Para los muertos y los ausentes no hay amigos
El que ríe el último, ríe mejor.
De los burros, la destreza, no radica en la cabeza.
A la vejez, viruelas.
Quien cava en noviembre, el tiempo pierde.
El dinero es igual al estiércol, solo sirve para estar esparcido.
En casa del herrero, nunca falta un palo.
Pato, ganso y ansarón, tres cosas son, y una son: cochino, puerco y lechón.
Por San Antón, gallinita pon; y por la Candelaria, la buena y la mala.
Quien se excusa no indagado, en el asunto está untado.
Cuando el toro desconoce el tintineo del cencerro de su rebaño se pierde.
Ha de tener los cabellos limpios el que trata a otros de piojosos.
A golpe dado no hay quite.
Beso, queso y vino espeso.