Ni sobra el que viene, ni falta el que se va.
Alma sin amor, flor sin olor.
Abril, sácalo de cubil; y dijo la buena vieja: lo mío al cenojil.
Quien de lejanas tierras vuelve, mucho cuenta y mucho miente.
La vaca grande, y el caballo que ande.
Mucho hijo puta con cara de conejo.
Fango que se mueve, a demonios hiede.
La boca que no habla se escucha con dulzura.
Fea y con dote, trae a muchos en el bote.
Quien mucho da mucho recibe.
En otoño, pan de ayer, vino de antaño y caldito a diario.
Lo escrito, escrito esta.
Mientras más se vive, más se aprende. Por eso había una vieja que nunca quería morirse.
¿Qué culpa tiene la estaca, si el sapo salta y se estaca?
¿Qué tiene que ver el culo con las témporas?.
A la larga, todo se arregla.
Calle el que dio y hable el que recibió.
Buscarle cinco pies al gato.
Beber por jarra penada, no me agrada.
Contra los males de amor, cucharadas del olvido, con fomentos de otro amor; pero.
Vale más ser cobarde un minuto que estar muerto todo el resto de la vida.
Como suena a copla, tu me la soplas.
El que no tiene hijos los mata a palos.
Aguja que doble, para sastre pobre.
Quedo como la teta de la vaca, ni en el cuero ni en la carne.
A quien no quiere caldo, tres tazas y la última rebosando.
El que desprecia un centavo deseará después un peso.
La zamarra y la vileza, al que se la aveza.
Disparar otra flecha para encontrar la anterior
Loca está la oveja que se confiesa con el lobo
Ten una sola mente y una sola fe, entonces podrás conquistar a tus enemigos y vivir una vida larga y feliz
Jurado tiene el espejo no hacer bonito lo feo, ni joven lo viejo.
La vida es una cuarentena para el paraíso.
A más doctores, más dolores.
Solo se tiran piedras contra el árbol que da frutos.
El habar de Cabra se secó lloviendo.
Yo que me callo, me quedo sin gallo.
Antes de hablar, pensar.
Pan a hartura y vino a mesura.
Más puede preguntar un necio que responder el cuerdo.
Zurrianme las orejas; reniego de putas viejas.
El que da, recibe.
A muchos debe de temer aquel a quien muchos temen.
Cántaro vacío, con solo aire hace ruido.
El chofer que no es perito, no maneja sino el pito.
Riñen las comadres y dícense las verdades.
Quien se viste de mal paño, dos veces se viste al año.
Dale limosna mujer, que no hay en la vida cosa más mala, que la pena de ser ciego en Granada.
Los padres a brazadas, y los hijos, a pulgadas.
Las maldiciones son como las procesiones; por donde salieron vuelven a entrar.