A consejo de ruin, campana de madera.
Al bobo, múdale el juego.
Dar palos de ciego.
A la mar madera, y huesos a la tierra.
De casas y de potros que lo hagan otros.
Burro mal esquilado, a los siete días igualado.
Cuando de cada ocho marineros siete son timoneles, el navío termina yéndose a pique.
Ni tan calvo ni con dos pelucas: ni tanto ni tan poco.
Año de bellotas, nieve hasta las pelotas.
Atrás viene quien las endereza.
A la lengua y la serpiente hay que temerles.
Aunque tengas sesenta consejeros, aconséjate primero a ti mismo
Una buena palabra alegra, una mala hiere.
Mas vale vergüenza en cara que dolor de corazón.
Todo lo que vivimos es digno de ser vivido.
Guárdeme Dios de perro de liebres, piedra de onda, casa de torres y mujer sabionda.
Cuando una puerta se cierra, ciento se abren.
Nadar, nadar, y a la orilla ahogar.
Súfrase y no se reprenda lo que excusar no se pueda.
Un copo de nieve nunca cae en el lugar equivocado.
Son cucarachas del mismo concolo.
Uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla.
El buey pace donde yace.
A escote nada es caro.
El vino poco, trae ingenio; mucho, se lleva el seso.
Gana tenía de tronchos quien besaba al hortelano.
El casado, casa quiere y costal para la plaza.
Dar puntada sobre puntada, como sastre en víspera de pascua.
La jodienda no tiene enmienda.
Entre gavilla y gavilla, hambre amarilla.
Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo
Hombre refranero, medido y certero.
En la casa y en la fosa, el hombre vive y reposa.
Bragueta abierta pájaro muerto.
Dar es corazón, pedir es dolor
Hay que llevar dos sacos, uno para llevar y otro para recibir.
Nadie apalea a un perro muerto.
Daño es ser engañado una vez, dos, necedad es.
Vivirás dulce vida si refrenas tu ira.
La vejez es la única condena de la vida que afecta a buenos y malos por igual.
Con rabia el perro, muerde a su dueño.
Quien entre perros camina, fornica en cualquier esquina.
Otoño entrante, barriga tirante.
Al lobo hay que matarlo en su propia madriguera.
El creído majadero, pierde más que el consejero.
Cuidados ajenos, matan al asno.
Palo de nogal, quiebra costilla, no hace señal.
Este anda más perdido que el hijo de la llorona.
A la zorra, candilazo.
Como tordo viejo en campanario, que de campanadas no hace caso.