A quien cuece o amasa, de todo le pasa.
No hay caracol que no tenga vuelta.
Cien refranes, cien verdades.
Cabeza grande, poco seso y mucho aire.
Culillo de mal asiento, no acaba cosa ninguna y emprende ciento.
Cuanto más grande la cabeza, más fuerte la jaqueca.
Cada cual conoce el trote de su caballo.
Quien bien ata, bien desata.
Cada vez que uno ríe quita un clavo del ataúd
Saber mucho y decir tonterías, lo vemos todos los días.
A quien se siente en cada pena, nunca le falta qué le duela.
Las palabras del anciano son muchas veces oráculo.
Igual con igual va bien cada cual.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
Viva cada cual como quisiere y yo como pudiere.
Cuando el dedo señala a la luna el imbécil mira el dedo.Proverbio chinoA palabras necias, oidos sordos.
Piensa la araña que todos son de su maña.
En sí toma buena doctrina el que en cabeza ajena se castiga.
Criados, enemigos pagados.
Ojo por ojo y diente por diente.
Quien su palabra no mantiene, a las consecuencias se atiene.
Cada cual hable de aquello que sabe, y de lo demás que calle.
Cada palo que aguante su vela.
Está como aji titi.
La vida es un montón de pequeñas cosas
A dineros dados, brazos quebrados.
Contra la gota, ni gota.
La lengua es el castigo del cuerpo.
Cada cual lleva la lengua al lado donde le duele la muela.
A cada cajón, su aldabón.
Calabaza, calabaza, cada uno para su casa.
Un hombre, una palabra; una mujer, una carretada.
Nada puede decirse, que no se haya dicho.
A cada santo su vela
Nunca falta de que reírse.
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
Este no ha perdido la cabeza; porque la trae pegada.
Por costumbre le damos la vuelta a un pensamiento, para utilizarlo varias veces
A buen entendedor, pocas palabras bastan.
Las palabras son las hojas, los actos son los frutos.
Las palabras se las lleva el viento.
Palabra o piedra suelta, no tienen vuelta.
Toda alegría está destinada al que tiene el corazón contento: para quien lleva siempre sombrero el cielo está lleno de sombra
Un abismo llama a otro y un pecado a otro pecado.
Vigila tus pensamientos pues se convertirán en palabras.
Cada día es maestro del anterior y discípulo del siguiente.
Una sola palabra puede decidir un negocio. Y un solo hombre, la suerte de un imperio.
Un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar.
Donde no hay cabeza, no hace falta sombrero.
Digas lo que digas, siempre dirán que dijiste, que no dijiste nada