Quien fuerza ventura, pierde rencura.
A confesión de parte relevo de prueba.
Garganta de aduladores, sepulcro abierto
Más vale tarta compartida, que una mierda para uno solo.
Chivo que se devuelve se esnuca.
En cosas de su provecho, hasta el más tonto es cuerdo.
A chillidos de cerdo, oídos de carnicero.
Quien hila y tuerce, bien lo merece.
La mujer y la gaviota, cuanto más viejas más locas.
Dios castiga, sin palo y sin cuarta.
A buen entendedor, pocas palabras bastan.
Ajo y vino puro, y luego verás quien es cada uno.
A la col, tocino; y al tocino, vino.
El vino y la mujer, el juicio hacen perder.
Voz que se escapa no vuelve y quizás tu ruina envuelve.
Camaron que se duerme se lo lleva la corriente.
El muerto y el arrimado, a los tres días apestan.
Cada día se aprende algo nuevo.
Dos que duermen en el mismo colchón se vuelven de la misma opinión.
Algo daría el ciego por tan siquiera ser tuerto.
Si te queda el saco.
Casar y descasar, muy despacio se ha de pensar.
Al sonar el pedo, solo queda un rostro serio.
Nunca falta un borracho en una vela.
Paciencia muchas veces ofendida, trastorna el juicio.
Año tuero, vaca y muerto.
El yerro del médico, la tierra le tapa; el del letrado, el dinero le sana.
¡Mira que dicha, perder el asno y encontrar la cincha!.
El sabio calla, el tonto otorga.
Mas bonita es la belleza, con algo entre la cabeza.
Si pagas con cacahuetes, solo conseguirás monos.
Hablen cartas y callen barbas.
El bien y el mal andan revueltos en un costal.
Hablando a largo plazo muertos estamos todos.
Una a una, pronto se le acaban al racimo las uvas.
De grandes cenas, están las tumbas llenas.
A la una, que bien que mal, en cada casa comido han.
Al que toma y no da, el diablo se lo llevará.
Del escuchar procede la sabiduría, y del hablar el arrepentimiento.
Yerra, y no poco, el que discute con un loco.
El cura, cuando muere un rico, mata un buen cochino.
De celosa a puta, dos pulgadas justas.
Caracoles y hombres de pocos arrestos, mueren donde nacieron.
Cumplir cada uno su deber a nadie sino a Dios temer.
Ni con toda hambre al arca, ni con toda sed al cántaro.
Quiere acabar con el canibalismo comiéndose a todos los canívales.
Por una oreja entra y por otra sale.
Bonita, buena y rica con seso, bocadito sin hueso.
Quien aprisa asa, quemado come.
La escama de los besugos puede ser nuestro verdugo.