El cestero que hace un cesto, hace ciento.
Matar dos águilas con una sola flecha.
Un hombre es juzgado cuanto a su trabajo.
El ojo no lleva carga, pero sabe cuánta puede soportar la cabeza.
A caballo ajeno, espuelas propias.
El duro del casado vale dos cincuenta.
La justicia no corre, pero atrapa.
Cuando moco, moco, cuando cana, cana.
Esta como las agujas pendiendo de un hilo.
La Justicia entra por casa.
Donde las leyes flaquean, los pillos se pavonean.
O todos en la cama, o todos en el suelo.
Saber mucho y decir tonterías, lo vemos todos los días.
Casa en la que vivas, viña de la que bebas y tierras cuantas veas y puedas.
En arca abierta, el justo peca.
Si pierdes el caballo puedes recuperarlo;pero si pierdes la palabra, es para siempre.
Juez airado, injusto el fallo.
Gota a gota, la mar se agota.
Quien guarda el manjar que tiene, se le va, o se le reviene.
Se las sabe por libro
A las suegras, oírles la misa y sacarles el cuerpo.
Tanto ganado, tanto gastado.
Tarea hecha a destajo no vale por mil y mil no valen por una.
Nunca falta un roto para un descosido.
Da voces al lobo, respóndete el eco.
El que se traga un hueso, confianza tiene en su pescuezo.
El que da, no debe volver a acordarse, pero el que recibe, nunca debe olvidar.
Hasta la muerte, anda con pie fuerte.
Cada día verás quien peque y pague.
Cuando se muere el gallo, la gallina a cualquier pollo se arrima.
El que tiene su cohombro, que se lo eche al hombro.
Contra las palabras llenas de ira nada mejor que una boca bien cerrada.
De pena murió un burro en Cartagena.
A la mesa y a la cama, solo se llama una vez.
Recuérdalo bien Mamerto, todo pirata no es tuerto.
Más doblado que carpa de camión.
Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.
Entre mil consideraciones de un tonto, debe haber una aceptable.
Quien de joven come sardinas, de viejo caga las espinas.
Cuerpo en la cama, sino duerme, descansa.
Reunión de zorras, perdición de gallinas.
Un loco hace ciento.
Tantas veces fue el burro al molino, que olvido el camino.
Después de un gustazo, un trancazo.
Haber de todo, como en botica.
Antes cabeza de ratón que cola de león.
De dos bienes, el mayor; de dos males, el menor.
No confundas al hombre en el tribunal ni desvíes al justo.
Todos somos parte de una prodigiosa unidad
Entre bueyes no hay cornadas.