Copa de madroño, chisporrotea y quema el coño.
Hija, ni mala seas, ni hagas las semejas.
La pisada del amo, el mejor abono.
Gachas de almorta, el estómago confortan.
A la mujer brava, la soga larga.
Noviembre caliente, mayo helado.
Caballo que ama al dueño hasta respira como el.
A Roma por todo.
Por uno que no es bueno, padece un pueblo entero.
Más peligroso que una puñalada al hígado.
La verdad es a veces amarga de tragar. Pero, como toda buena medicina, hay que tomarla.
Se conoce la cara de una persona, pero no su corazón.
¡Largue el gallo que es de las ánimas!.
Perro que ladra no muerde.
De la mano a la boca se pierde la sopa.
Ramal y bozal, para el animal.
Reunión de pastores, oveja muerta.
Ignorante y burro, todo es uno.
¡En San Antonio, rayos y truenos!
Mojarse el potito.
Habladas o escritas las palabras, sobran las que no hacen falta.
Más vale callar que con borrico hablar.
Casa sin sol, hace que el médico entre a todas horas.
Puede usar quien tenga en gana, su culo de palangana.
Alábate cesto, que venderte quiero.
Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía.
Un vaso de vino añejo da alegría, fuerza y buen consejo.
En el marido, prudencia; en la mujer, paciencia.
Aguarraditas de Abril, unas ir y otras venir.
A nadie has de decir cuánto tienes, dónde lo tienes, ni adónde piensas ir.
A amo ruin, mozo malsín.
Por Navidad, los ciegos lo notarán. Por Reyes, los bueyes.
La más cauta es tenida por más casta.
Cuando la colcha está sobre la cabeza, los cónyuges son igualmente ricos
Mamar del Estado sin sentido y sin razón.
¿Adónde irá el buey que no are, sino al matadero?.
Carne de cochino, pide vino.
Es mejor escuchar poco y entender que escuchar mucho y no hacerlo.
A los años mil, vuelve la liebre a su cubil.
Algo se pesca_ Y llevaba una rana en la cesta.
Ido el conejo me das consejo.
Cabello luengo y corto el seso.
O comed y no gimáis, o gemid y no comáis.
La ira de los que aman, en hacerse caricias para.
No digas de este agua no beberé ni este cura no es mi padre.
La buena hilandera, con el rabo del asno, hilaba su tela.
Cantando y cantando, las penas se van aliviando.
Lección dormida, lección aprendida.
Entre la santa y el santo, paredes de cal y canto.
Agua, viento y cuchilladas, desde la cama.