Hacienda de señores, cómenla los administradores.
A Salamanca, putas, que llega San Lucas
El ojo del amo engorda al caballo.
A lo que no tiene remedio, litro y medio.
Soplar la pelusa de un abrigo de pieles, para descubrir el menor defecto.
Dime y olvidaré, muéstrame y podría recordar, involúcrame y entenderé.
Mens sana in corpore insepulto.
Tripa llena, ni bien huye ni bien pelea.
Juntársele a alguien el cielo con la tierra.
Casa chica infierno grande.
Dios tiene una caña muy larga que a todas partes alcanza.
Maña y saber, para todo es menester.
Ida por ida, ir por ir, más vale a la taberna que a la botica.
La oveja y la abeja, por Abril sueltan la pelleja.
Regla y compás, cuanto más, más.
De esta vida sacarás lo que disfrutes nada más.
A feria vayas que más valgas.
El que antes muere, antes lo entierran.
A la luna, el lobo al asno espulga.
Quien hace casa o cuba, más gasta que cuida.
Vale más rodear que mal andar.
No hay almohada más blanda que una conciencia tranquila.
Cuando un árbol es duro debe ser abatido
Los buenos recuerdos duran mucho tiempo; los malos, más todavía.
Comparte la carga y ésta será más ligera.
Del niño el beso, del viejo el consejo.
Cuando alguien tiene un vicio, o se caga en la puerta o se caga en el quicio.
Una vez al año, y ésa con daño.
Más vale juzgar entre enemigos que entre amigos.
¡Periquillo con mando!, ya estoy temblando.
El que lo tiene, lo gasta, y si no, se lame el asta.
El que nada no se ahoga.
A viña vieja, amo nuevo.
Un copo de nieve no puede existir en una tempestad del fuego.
Cuando el búho canta, o llueve o escampa.
A quien de bailar tiene gana, poco son le basta.
Donde hay celos hay amor, donde hay viejos hay dolor.
La muerte a unos da buena a otros mala suerte.
Si las vides lloran debemos beber sus lágrimas.
De sabios es el poco afirmar y el mucho dudar.
Agua, como buey; y el vino, como rey.
En casa del ruin, la mujer es alguacil.
Los pies van donde va el corazón
La honra y el provecho no duermen en el mismo lecho.
Quien se vanagloria de un vicio lo hace de todos
Cuando las ranas críen pelos y los sapos orejas.
La mujer mala es como la falsa moneda que de mano en mano va y ninguno se la queda.
Todos nos creemos capaces de aconsejar a los demás.
Seca la garganta, ni habla ni canta.
El trabajo cazurro, solo es para los burros.