Siempre dan las nueces al que menos las merece.
La palabra del erudito, en religión, es una flor, mas no te promete ningún fruto.
Pasear llevando sobre los hombros una carga
En un altar deteriorado no se prenden velas.
Nos vengamos de una vileza cometiendo otra
Dar del pan y del palo, para hacer buen hijo del malo.
Suegra y nuera, perro y gato, no comen en el mismo plato.
A padre ahorrador, hijo gastador.
Las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.
El que come y canta loco se levanta.
Con el viento se limpia el trigo, y los vicios con castigo.
Es más viejo que la sarna.
Con paciencia y con saliva el elefante se la metió a la hormiga.
Ir romera y volver ramera, no es mala carrera.
En martes, y tu hijo cases, y tu cerdo mates.
Amor nunca dice basta.
Salga pez o salga rana, a la capacha.
Zapatero remendón, suela vieja y almidón.
La mentira sale por la punta de la nariz.
Mentiroso sin memoria, pierde el hilo de la historia.
No es mal sastre el que conoce el paño.
Cuando la perra es brava hasta a los de casa muerde.
A ave de paso, cañazo.
No le busques ruido al chicharrón.
Cuando está gordo el cordero, lo llevan al matadero.
Entre mozas y mozos, pocos retozos.
Nace en la huerta lo que no siembra el hortelano.
A fuer de Portugal: dos animales sobre un animal.
De la mala mujer no te guíes y de la buena no te fíes.
No me castigues con el látigo de tu desprecio.
Donde mengua el trigo, abundan los cerdos
Nunca es mal año, por mucho trigo.
Lo que deprisa se hace, despacio se llora.
Más perdido que Adán el día de la madre.
Deja la bola rodar, que ya parará.
Por un clavo se pierde una herradura.
No hay moneda que no pase, ni puta que no se case.
Casa convidada, pobre y denostada.
Árbol que no da frutos, pide sustituto.
Tonto, pobre y feo, si triunfa, no me lo creo.
Cierre la boca que se le entra una mosca.
Mucho escuchar y poco hablar buena fama te han de dar.
Madurar viche.
Con fuerza de voluntad, incluso un ratón puede comerse un gato
No todo el que chifla es arriero.
Gato gordo, honra su casa.
Cuanto más vieja, más pelleja.
No tientes al diablo que lo veras venir.
Hoy en día, ya no respeta, ni el pájao a la escopeta.
No por mucho madrugar amanece más temprano.