A su costa aprende el necio, y a costa del necio el cuerdo.
El que rompe viejo, paga nuevo.
Orejas de burro.
No hay caballo, por bueno que sea, que no tropiece algún día.
Aprendiz de mucho, maestro de nada.
El trabajo cazurro, solo es para los burros.
Quien con el viejo burlo, primero rió y luego lloró.
El que de joven no es acucioso, llegado a viejo en vano se lamentará.
Lo que bien se aprende, nunca se pierde.
No se siente el burro mal, libre de enjalma y pretal.
Tropezando se aprende a caminar.
Vivir sin pena ni gloria, como el burro de Vitoria.
Donde manda el amo se ata la burra.
Quien quiera saber, que compre un viejo.
El buey tira del arado, más no de su agrado.
Si el mozo supiera y el viejo pudiera, ¿qué se les resistiera?
A todo porco lle chega o seu san martiño.
Harto sabe quien sabe que no sabe.
El dueño del perro no obedece a su perro.
A juventud ociosa, vejez trabajosa.
Alábate, burro, que nadie te alaba.
Ni de saúco buen vencejo, ni de cuñado buen consejo.
Tropezando y cayendo, a andar va el niño aprendiendo.
A buey viejo, pasto tierno.
No quieras correr cuando apenas aprendes a caminar.
Aprendiz de todo, que maestro de poco.
La mentira nunca muere de vieja.
Nunca se olvidan las lecciones aprendidas en el dolor.
Entre más viejo más pendejo.
Saber de pobre no vale un duro
El carro no avanza si no se engrasan las ruedas
Del viejo el consejo.
El burro al ratón le llamó orejón.
Burros o coces, arrieros a palos y a voces.
Los burros se buscan para rascarse.
Reniego de caballo que se enfrena por el rabo.
El hábito no hace al monje.
El que es sabio nunca enceguece.
No te ensañes con el vencido, pues puedes correr su suerte.
Para que no pierda el paso la burra, de cuando en cuando una zurra.
Más difícil que matar un burro a pellizcos.
Gente pobre no necesita criados.
El zorro viejo huele a trampa.
La vaca no se acuerda de cuando era ternera.
Ni mozo dormidor, ni gato maullador.
Moro viejo, mal cristiano.
Caballo que de joven no corre, dentro lleva la carrera.
El caballo que mucho anda, nunca falta quien le bata.
Lleva la burra la carga, más no la sobrecarga.
Para su casa no hay burro flojo.