Más le quiero mozo y pobre que no viejo que se doble.
A la ruin oveja la lana le pesa, y al ruin pastor el cayado y el zurrón.
Más vale lidiar con la ruin bestia que llevarla a cuestas.
Nadie apalea a un perro muerto.
El flojo y el mendigo, caminan dos veces el mismo camino.
Dicen que es malo llegar a viejo, pero es peor no llegar a serlo.
Cuando el sabio llerra, el necio se alegra.
El que tiene ovejas, tiene pellejas.
Ninguno es tan viejo que no pueda vivir un año, ni ninguno se vaya ni se muera; que de idos y muertos nadie se acuerda.
Cada día se aprende algo nuevo.
Si necesitas consejo, pídelo al viejo.
Ni cuatro caballos galopando pueden recuperar la palabra empeñada.
La zorra mudará los dientes, más no las mentes.
Un huésped constante nunca es bienvenido.
No dejar títere con cabeza.
Una carreta vacía hace ruidos.
Hasta los animales se fastidian.
Quien habla con argumentos, no grita ni hace aspavientos.
No es para cualquier chiflar a caballo.
Saber refranes, poco cuesta y mucho vale.
Al burro el palo y a la mujer el regalo.
La abuela que no guardo leña en abril, no supo vivir.
Cuando se monta un elefante, no molesta el rocío.
El que a solas se ríe de sus picardías se acuerda.
Jóvenes a la obra, viejos a la tumba! Manuel
Al loco y al aire, darles calle.
En las cosas del espíritu el que no avanza, retrocede.
De saltamontes a chicharra poco marra.
Peor que el ciego el idiota que mira pero no nota.
Inútil es reprender a quien caso de no ha de hacer.
Más vale mendrugo que tarugo.
Hoy robas un huevo, mañana robas un buey.
Amigo y casa vieja, para otro los deja.
La mona aunque se vista de seda, mona se queda.
Quien no canea, calvea.
La ciencia no es para el borrego, ni las velas son para ciego.
El idiota grita, el inteligente opina y el sabio calla.
Tras de corneados ? Apaleados.
El perezoso siempre es menesteroso.
Pobreza no es vileza.
Haciendo y deshaciendo se va aprendiendo.
Al mal segador la paja estorba.
El bobo José Mamerto, tras de jetón, boquiabierto.
El movimiento se demuestra andando.
El de sabio corazón acata las órdenes, pero el necio y rezongón va camino al desastre.
Quien lo hereda no lo hurta.
Al hombre bueno, no le busquen abolengo.
No se escarmienta, mi viejo, sino en el propio pellejo.
Al que nace barrigón, es inútil que lo fajen.
A las mujeres bonitas y a los caballos buenos los echan a perder los pendejos.