A quien enferma para morir, ningún remedio puede servir.
Olla de tres vuelcos, tres manjares diversos.
Desbarata hasta un balín.
Tinto con jamón es buena inyección.
Quien en vida echa maldiciones, en la muerte no reza oraciones.
De jugador a cornudo, el canto de un duro.
Como se vive, se muere.
El médico mata, y el cura lo tapa.
Los pastores serán brutales con las ovejas mientras las ovejas sigan siendo estúpidas.
Vicio por natura, hasta la muerte dura.
Hambre larga, no repara en salsas.
Procura siempre vivir como quien ha de morir.
Sabedlo, coles, que espinazo habéis en la olla.
El cobarde es león en su casa y liebre en la plaza.
El mejor médico es el carnicero.
Al pan se arrima el perro.
Quien bien quiere a Beltrán, bien quiere a su can.
Hijo de gato caza ratón.
Más vale loco que necio.
Tres al saco y el saco en tierra.
La leña torcida da fuego recto.
Huí de la ceniza y caí en las brasas.
Hormigas con ala tierra mojada.
Hombre anciano, cuando muere poco llorado.
Alba roja , vela moja.
A la mesa me senté, y aunque no comí, escoté.
Son cucarachas del mismo concolo.
Padre, que me ahorcan; hijo, a eso se tira.
Refrán de palo, refrán de fuego.
Para el postrero no hay cuchara.
Lo que para uno es alimento, para otro es veneno.
Tras buen soplo, buen sorbo.
Sacar la brasa con la mano del gato.
Gallo que mucho canta....no cria manteca.
Callos y caracoles, no es comida de señores.
La cerilla tiene cabeza pero no tiene corazón.
El llanto sobre el difunto.
A los viejos les espera la muerte a la puerta de su casa; a los jóvenes les espera al acecho.
No es la vaca que grita más fuerte la que da más leche.
A la que sabes mueras, y sabía hacer saetas.
De grano en grano, se llena la gallina el buche.
Al viejo y al olivar, lo que se les pueda sacar.
Bebe el vino a discreción y no a boca de cangilón.
Reloj y campana, muerto mañana.
Al hombre hueco, sopa verde y almendro seco.
Trabaja como si tuvieras que vivir siempre, y come como si tuvieras que morirte mañana.
ala mier........ los pastores que la pascua ya paso
Con ballestrinque y cote no se zafa ningún bote.
Ni fíes de hombre cejunto, ni tengas miedo a un difunto.
Necio que sabe latín, doble rocín.