Beber aquí, beber allí, a la noche borrachín.
Tiene más dientes que una pelea de perros
Entre el silencio del velorio mudo, se le zafa a cualquiera un estornudo.
Las ratas son las primeras en abandonar el barco.
El que de joven se come la gallina, de viejo echa las plumas.
Vive con ilusión mientras estés vivo, el ágil siempre sale adelante. Vi las llamas de una mansión, pero en la puerta yacía un muerto.
No hay cosa más fría que las narices de un perro y el culo de la mujer.
Poco y entre zarzas.
Tras el buen comer, ajo.
Alábate, polla, que has puesto un huevo, y ese, huero.
Ni gato en palomar, ni cabra en olivar.
En San Antonio, la vieja tiró el carrete al fuego.
Mala yerba, mucho crece.
Cuando veas las barbas de tu vecino arder... mete la tuya en remojo
Donde no llega la piel del león hay que añadir un poco de la de la zorra.
Hay que coger al toro por los cuernos.
Más vale comer pan con amor, que pollo con dolor.
El queso pesado, y el pan liviano.
Perro que ladra, no muerde. Perro que no ladra, muerde.
Los locos a la guerra, los cuerdos en su tierra.
La amistad, la que quieras, pero la cebada, a veinte la fanega.
El pato que quiere pasar por cóndor termina siendo ganso.
Ara bien y cogerás trigo.
La zarza da el fruto espinando y el ruin llorando.
Vino de una oreja, prendado me deja; vino de dos, maldígalo Dios.
De hombres es errar, y de burros rebuznar.
El arenque cuelga de sus propias agallas
Un cuerdo entre locos, ellos se tienen por cuerdos y a él le tienen por loco.
A la mala costumbre, quebrarle la pierna.
De lo que come el grillo, poquillo.
Mucho corre la liebre, pero más el galgo que a prende.
Untar la carreta para que no chirrié.
Menos ha de ser llorado el muerto que el desdichado.
Caracoles y hombres de pocos arrestos, mueren donde nacieron.
Putas viejas, al mercado, que ya el pie se ha despertado.
Quien no puede dar en el asno, da en la albarda.
Difunto que hace tanto bien, requiestcant in pace, amén.
El buen bebedor bien sabe. cuanta cerveza le cabe.
Qué buenos semos, mientras comemos.
Potros que de feria en feria van, cada día menos valdrán.
¿Qué tal que las vacas volaran?.
Agua y pan, comida de can; pan y agua, carne y vino, comida de peregrino.
Ni tanto ni tan calvo que se le vean los sesos.
Cuando uno va para viejo, es más fácil pillar una liebre que un conejo.
Ni puta sin amigo, ni huerta sin cabrahigo.
El pobre y el cardenal, todos mueren por igual.
No hay alguno tan pobre que la muerte no le sobre.
El que se fue a Barranco perdió su banco!
A muertos y a idos, no hay amigos.
La buena hilandera, con el rabo del asno, hilaba su tela.