A la mala hilandera, la rueca le hace dentera.
Cada día que amanece el número de tontos crece.
Bruto animal es el que no busca deleite espiritual.
Fiar es de hombre bobo, pues es pagar lo que come otro.
No se nace caballero: hay que saber serlo.
Ratones y falsos amigos, huyen cuando oyen ruido.
Siempre que ha de hablar un lisiado, en la puerta un jorobado.
Quien con hembras no fornica, o es cachorro o es marica.
El cazador busca la pieza, la pieza no busca al cazador.
Ni el prometer empobrece, ni el dar enriquece.
Cuando el pobre lava, llueve.
Criada chafardera, nunca termina su tarea.
Despistado como perro en cancha de bochas.
La zorra nunca se mira la cola.
La reunión en el rebaño obliga al león a acostarse con hambre.
En materia de dinero, no hay compañero.
No hay mañana que deje de convertirse en ayer.
De perdidas al río.
Frente al ahorcado, no se mencione lazo.
De vez en cuando la piedra perfora la piedra.
Los perros viejos no ladran inútilmente.
Todo cojo le echa la culpa al empedrado
Alba de Tormes, llena de putas, más de ladrones, mira tu capa donde la pones.
El que mucho duerme poco aprende.
La hora más obscura es justo antes del amanecer.
A beber me atrevo, porque a nadie debo y de lo mío bebo.
Apostar por necesidad, perder por obligación.
Ama y guarda.
Una buena mañana hace buena la jornada.
Lo que hace el burro, pare la burra.
Mal está el ama, cuando el barbero llama.
Cuando se emborracha un pobre, ¡que borrachón!; pero si se emborracha un rico, ¡qué graciosón!.
El hijo borde y la mula cada día se mudan.
Si un rico se cae, es un accidente; pero cuando se cae un pobre, se dice que está borracho.
El que trabaja mucho, no tiene tiempo de hacer dinero.
El que va a la bodega y no bebe, buena vez se pierde.
Ni la pobreza obliga a nadie a robar, ni la riqueza lo evita.
Por mucho madrugar, aparecen las ojeras.
A fraile no hagas cama; de tu mujer no hagas ama.
Sol puesto, obrero suelto.
Ave por ave, el carnero si volare.
Casa de piedra, firme y duradera; casa de tierra, casa de mierda.
Al enemigo, ni agua.
El ave canta aunque la rama cruja.
Mal apaña quien no engaña.
Al hombre pobre, la cama se lo come.
No dejes para mañana comida, hembra o vino.
No hay bicho tan raro como el hombre avaro: para más guardar y tener, se muere por no comer.
Oro en manos de pobre, parece cobre.
Da órdenes, no hagas más y nadie se moverá.