La mujer y la gallina, hasta casa de la vecina.
A catarro gallego, tajada de vino.
Renegad de viejo que no adivina.
Por San Martino, mata el pobre su cochino.
Si la casa se quema, calentémonos en ella.
El cordero manso mama a su madre y a cualquiera; el bravo ni a la suya ni a la ajena.
Gorrino, cochino y marrano, todos hermanos.
¿Riñen los amos?. Mal augurio para los criados.
Fui a palacio, llegué bestia y regresé asno.
Dar patadas de burro.
Juanes y burros, en cada casa suele haber uno.
Por el humo se sabe donde está el fuego.
Quien casa con mujer bella, de su honra se descasa.
Este se mete como Juan por su casa.
Cada cual es rey en su casa.
Hay burros que su bien no conocen, y cuando les rascan dan coces.
La mujer el pan amasa y el viejo mande en casa.
Loca está la oveja que se confiesa con el lobo
A burlas, burlas agudas.
El perro del hortelano, que ni come las berzas ni las deja comer al amo.
Ratón que no sabe más que un horado, presto es cazado.
A rocín viejo, cabezada nueva.
Casa, viña y potro, hágalo otro.
En casa del mezquino, más manda la mujer que el marido.
Pan tierno, casa con empeño.
Miren quién habló, que la casa honró.
Quien sabe adular sabe calumniar.
Ladrón de casa, todo lo arrasa.
Viejo que con moza casó, o vive cabrito o muere cabrón.
El corazón que sabe temer sabe acometer.
El zorro que come gallinas cuando ve el gallinero suspira.
Ni amigo reconciliado ni cordero dos veces asado.
No hará casa con azulejos, quien en cazar gasta su tiempo.
El burro sabe a quien tumba y el diablo a quien se lleva.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
La casa del jabonero es toda un resbaladero.
Algo busca en tu casa quien te hace visitas largas.
Aunque las sillas hayan cambiado, los asnos siguen siendo los mismos.
Como sé que te gusta el arroz con leche por debajo de la puerta te echo un ladrillo.
Más quiero asno que me lleve que caballo que me tire.
Casa donde la mujer manda, mal anda.
Hay que saber tantas cosas como el ano de la gallina.
A mala leña un buen brazado.
Loca es la oveja que al lobo se confiesa.
Casa en que no hay un viejo, no vale un arvejo.
Reniego de casa que a zapato nuevo dicen buena prohaga.
Grande o chica, pobre o rica, casa mía.
El puerco y el noble, por la casta se conocen.
Casa mía, casa mía, por pequeña que tú seas me parece una abadía.
A tu casa venga quien te eche de ella.